Economía y Política # 630
Producción ovina quiere engordarse
Incipiente sector con potencial para crecer

Mariano Ureña /para EF
*Colaborador
Antonio Lachner tenía una lechería, pero poco a poco dejó ese negocio. Hace seis años apostó por un cambio y llenó su finca en las faldas del volcán Turrialba con corderos y ovejas. Hoy tiene un hato de 600 animales y vende un promedio de 40 corderos al mes. “La leche de vaca ya no me interesa”, dijo sin dudar.
Lachner afirmó esto porque conoce el potencial a largo plazo de su negocio y el de 250 productores que conforman un incipiente sector ovino nacional con posibilidades de crecer.
El panorama entusiasma al sector, pues el consumidor nacional cada vez toma más gusto por la carne de cordero, y su precio, aunque más alto que cualquier carne nacional, es cuatro veces menor que el de los cortes importados.
Además, el auge de turistas europeos incrementa la demanda y el desabastecimiento interno de cordero en México y Chile abre opciones a los nacionales para exportar.
Pero para aprovechar las condiciones favorables, Lachner dijo que el sector primero debe crecer, mejorar sus razas cárnicas para competir en calidad con la carne de cordero importada y generar subproductos, como quesos de leche de oveja, carnes ahumadas y embutidos finos que generen más ganancias.
Pocos y pequeños
El éxito de Lachner en el cambio de vacas por corderos es excepcional. En Costa Rica el 70,4% de los productores maneja menos de 100 animales para la producción, y apenas la tercera parte del sector supera esa cifra, afirma Danilo Montero, veterinario y productor de carne de cordero .
Se calcula que existen entre 9.000 y 12.000 ovejas en todo el país, pero la mayoría se concentra en las provincias de Puntarenas y Guanacaste, según datos de Instituto Nacional de Aprendizaje y la Universidad Nacional, citados por Montero.
Este veterinario indica que no existen cifras del total de producción de este sector debido a que no tuvo un rubro específico de medición en el censo del 2000.
Mejorar producción
Otra productora, Heidrum Grundwel, comenzó con unas pocas ovejas en Guanacaste, pero por falta de pastos vendió el terreno y se pasó a Siquirres, en Limón. Ahí tiene 450 bestias y en el 2006 vendió 115 corderos. De enero a agosto de este año ya ha vendido 92 y cree que duplicará sus ventas anuales. Pero tiene un problema que es común en todo el sector.
Aunque el negocio es rentable, no ha estandarizado el peso de sus animales (quiere que destazados lleguen a los 20 kilos a los ocho meses de vida), lo que le impide vender en supermercados.
La Cámara Costarricense de Productores Ovinos con 40 afiliados y de la cual Grundwel es fiscal, trabaja en esta situación.
250
es el número aproximado de productores nacionales de cordero y ovejas.
¢ 4.500
es el precio aproximado del kilo de carne de cordero en el supermercado.
Su reto inmediato es aumentar la calidad, mejorar la producción de la carne del país y consolidarse en el mercado nacional.
Para eso, la Cámara propone exigir a los afiliados estándares de producción altos y mejores razas cárnicas que permitan crear un sello de garantía de calidad en el mercado nacional e internacional.
Además, su actual presidente, Bernardo Calvo, se ha especializado en inseminación artificial de ovinos y viajó a Argentina a comprar los instrumentos necesarios para brindar el servicio y mejorar el nivel de las razas.
Calidad , frescura y precio
La carne de cordero nacional es más barata que la importada, la cual proviene de Estados Unidos, con origen neozelandés.
En el 2006 se importaron 59 toneladas, según la Promotora de Comercio Exterior. El producto se vende en supermercados como Auto Mercado y Muñoz & Nanne.
En Auto Mercado el kilo de cordero importado cuesta unos ¢12.500 y se vende congelado; el nacional ronda los ¢4.500 y se vende fresco. El 95% de las ventas de cordero corresponden al nacional, confirmó Delmar Jaén, coordinador de la División de Carnes de Auto Mercado.
“Los ticos están aprendiendo a consumir cordero”, afirmó Jaén.
Aunque aplaude una mejoría en la calidad y coincide en que el negocio tiene mucho potencial, Jaen se quejó de falta de continuidad en la producción.
Agregó que una ventaja del sector ovino es que el costarricense gusta de examinar la carne, por lo que prefiere producto fresco, en lugar del congelado, como se ofrece el importado.
Exportar y agregar valor
El desabastecimiento de carne de cordero en socios comerciales de Costa Rica, como México y Chile, representan una oportunidad.
Antonio Lachner piensa en grande y quiere apostar por la exportación de carne y productos elaborados. También planea crear un hato de 100 ovejas lecheras para producir quesos finos, como el pecorino y manchego, y venderlos a un precio más accesible que el importado.
Para el productor Danilo Montero, los embutidos y carnes ahumadas de cordero son otra manera de incursionar en el mercado nacional.
Todas estas acciones confirman que el sector ovino quiere crecer y engordar. Parece que tiene cómo hacerlo.



