Economía y Política # 630
Mariachis quieren volver, volver, volver...
PUSC fragmentado pretende recuperar terreno con miras al 2010

Alexánder Salazar /ef
Después de un profundo descenso en el apoyo que lo convirtió en un partido minoritario, los socialcristianos están experimentando una tendencia al crecimiento que, aunque muy leve, les da un respiro y la esperanza de reconsolidación.
En ese intento de recuperarse, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) está jugando tres cartas: el papel de la fracción en el Parlamento, su participación dentro de la alianza del Sí y sacándole ventaja al fraccionamiento del Movimiento Libertario, hoy su principal opositor.
Según las últimas encuestas, aunque la opinión pública sigue castigándolos, la simpatía con este partido va en aumento.
En la reciente consulta de Unimer de julio, desde agosto del 2006 a la fecha se nota un crecimiento: en la actualidad 11 de cada 100 ciudadanos aseguran simpatizar con los rojiazules.
En la encuesta de Demoscopía, también de julio, el apoyo al PUSC crece. Ante la pregunta de con cuál partido simpatiza, en febrero alcanzó un 10%, mientras que en agosto del 2006 tenía un 8,1%.
Aunque los miembros de esa agrupación minimizan estos resultados, aceptan que el partido está volviendo a respirar para reconquistar a seguidores para las elecciones del 2010.
El mayor esfuerzo por recuperar protagonismo y nombre lo ha hecho la fracción legislativa, la que tiene muy claro el poder que les da ser indispensables para los 38 votos urgentes al Gobierno.
“Pasamos de la segunda fuerza a ser minoría pero a ejercer en la Asamblea una fuerza muy importante”, dice la diputada Ana Helena Chacón.
Pero como los intereses de esta fracción son similares al oficialismo en temas medulares como Cafta y agenda de implementación, eso les ha impedido ser una oposición crítica y confrontativa. Más bien suele verse plegada.
Aún así, los cinco diputados, tres de ellos con mucha experiencia en el Parlamento, saben cómo manejar los hilos políticos y en algunos momentos los usan para un trueque de intereses con el Gobierno y para sobresalir.
La fracción también está aprovechando que los libertarios están fraccionados y hay una evidente pugna entre ambos, incluso dentro del grupo de 38 diputados que apoyan al Gobierno.
Según estudios de Unimer, en las elecciones nacionales de febrero del 2006, 11% de los que dijeron ser socialcristianos votaron por el Movimiento Libertario. Aunque la fracción lo rechaza, esa disputa estaría tendiendo a recuperar a los votantes.
Plataforma del Sí
Para lograr ese objetivo, no solo mueven hilos en el Congreso.
Los legisladores y una larga lista de socialcristianos de trayectoria forman parte de la alianza del Sí al Cafta, donde también tienen protagonismo, a pesar de que el expresidente Rafael Ángel Calderón y el presidente del partido, Luis Fishman, se han manifestado en contra.
Pero al resto del partido, esta lucha por el Sí le está sirviendo de plataforma para volver a activar a las bases y probar su estructura organizativa.
Están haciendo su propia campaña y están abriendo sedes del Sí en distintas partes del país, con el apoyo de alcaldes, regidores, síndicos y gente de base.
Los diputados también están viajando todos los fines de semana a diferentes lugares del país para hablar de las bondades del tratado con los Estados Unidos y además convencer para que lo apoyen en el referendo del próximo 7 de octubre.
Cuesta arriba
A pesar de todo esto, el camino del PUSC tiene algunas piedras grandes y pesadas de las que depende su futuro.
Gran parte de su sobrevivencia y reconsolidación depende de los resultados que tengan las investigaciones judiciales contra el expresidente Miguel Ángel Rodríguez y, sobre todo, del exmandatario Calderón, quien no rechaza la posibilidad de ser el candidato para el 2010.
Analistas consultados por EF aceptan que en caso de que Calderón salga libre los favorecerá, pero dependerá de la estrategia de los otros partidos. Si es lo contrario, terminará de hundirlos por encima de los esfuerzos.
Al caso de los exmandatarios se unen dos factores más: La falta de nuevos líderes y el divorcio entre la fracción y Luis Fishman.
Los congresistas aceptan esa ruptura. Incluso, Jorge Eduardo Sánchez y Lorena Vásquez se rehusaron a hablar de él, mientras que Ana Helena Chacón afirmó que su relación “es nula”.
“Somos muy valientes porque en las elecciones presidenciales del 2006 yo nunca vi a Fishman pidiendo votos. Nosotros sí levantamos la bandera y sin esta acción el partido no tendría quién dé la cara”, indicó Chacón.
Para el politólogo Constantino Urcuyo, el partido al que perteneció atraviesa una grave crisis y sus posibilidades de sobrevivencia dependen además del trabajo que se haga en el Parlamento y los resultados de los casos judiciales, de la cura interna.
Otro reto para el PUSC es regresar a las ideas del socialcristianismo y dejar las neoliberales.
Fishman lo reconoce. Dice que están tratando de que sea un partido de centro y humanista.
Por el momento, el partido sigue moviendo sus cartas y sabe que de un triunfo del Sí al Cafta saldrán beneficiados.
Hacia el 2010, el PUSC tiene el desafío de superar el divorcio con el Comité Ejecutivo del partido, que la fracción se diferencie del oficialismo y que nuevos líderes tomen esta bandera.






