Economía y Política # 630
El día después del referendo
Analistas advierten ausencia de puentes para acercar posturas y urgencia de pensar más allá del Cafta
El pronóstico para el 8 de octubre, el día después del referendo sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos, es nublado con posibilidad de tormenta política.
Aún si se define el futuro del tratado, la tensión entre los grupos del Sí y el No podría obstruir los avances en la agenda comercial y política. Esto se agrava por cuanto públicamente no se trata este tema, e incluso hay signos de que algunos sectores ni siquiera consideran la posibilidad de perder .
La ausencia de puentes podría ser crucial. En caso de ganar el Sí, se requiere colaboración de los opositores para impulsar la agenda de implementación en la Asamblea, y no se debe descuidar la agenda posterior al Cafta.
Esto permitiría una política comercial más agresiva para la negociación con Europa y China, pero no implica que se podrían ignorar las posturas de los opositores al tratado.
Una victoria del No obligaría a revisar la estrategia comercial (con Estados Unidos dependería solo de una concesión unilateral, con la Unión Europea, la primera ronda de negociación es el 22 de octubre). Además, habría que acondicionar la agenda de Zapote, que tampoco renunciará a cambios como la apertura de telecomunicaciones y seguros.
La reflexión ausente
El día después del referendo sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos (Cafta) puede ser complicado. “Hay poca reflexión sobre los escenarios posteriores, lo que me parece crítico en una campaña que polariza al país de una forma no vista”, comentó el politólogo Alberto Cortés.
El también politólogo Roberto Gallardo aseguró que es necesario empezar a plantear este tema. “Hay grupos que no tienen plan B, que no visualizan la posibilidad de perder. Tampoco se pueden ignorar las preocupaciones de los perdedores, habrá que curar heridas”, expresó.
Pero Kevin Casas, vicepresidente y politólogo, destacó que el Gobierno si está pensando en el día después. “Hay cosas que serán similares, si gana el Sí o el No, se requerirá sentar los grupos en la mesa. Por eso desde Mideplan impulsaremos los diálogos para la Costa Rica del bicentenario, para buscar acuerdos de largo alcance en 12 temas”.
Asamblea en la mira
Elizabeth Fonseca, jefa de fracción del PAC, comentó que es un análisis pendiente. Pero en su criterio, si gana el Sí, dejarán que se voten las leyes de implementación, aunque no renunciarán a realizarles cambios. Si gana el No, piden repensar la inserción mundial “con más calma”.
Pero hay que buscar espacios, dice Mayi Antillón, jefa de fracción del PLN. “Hay que pensar en una agenda coincidente, en la que nadie se sienta excluido”. Esto requiere combinar la agenda de implementación con una social en caso de que gane el Sí, o buscar una agenda que minimice los efectos por quedar fuera del Cafta, si vence el No.
Más allá del Cafta
Pero las campañas podrían hacer difícil la reconciliación: incluso el Tribunal Supremo de Elecciones pidió a los jerarcas de la campaña un acuerdo para reducir el tono. Los coordinadores del Sí y del No se declararon de acuerdo.
Esto es clave. Cortés advirtió que si no hay un ganador con mucha ventaja “lo que es poco probable”, se presentaría un país con dos visiones radicalmente diferentes, más allá del Cafta.
Gallardo, por su parte, destacó que se deben visualizar escenarios.
“Creo que en el No hay grupos que no aceptarían perder, pero otros lo harían, eso aislaría a los radicales. En el Sí no creo que no haya aceptación del resultado, sea cual sea, pero el Gobierno debería llamar a todos los sectores para buscar no unanimidad, sino consensos”, opinó.
Casas coincide: se requerirá un pacto. “Si gana el Sí, el reto es sacar la agenda a tiempo. Si gana el No, el Gobierno no tirará la toalla, demostraría humildad y buscaría identificar las cosas que se pueden hacer”, dijo.
Debe recordarse que luego del Cafta, el Gobierno apunta a la reforma tributaria. Y esto cambia las alianzas políticas: el PAC sería aliado, el Movimiento Libertario pasa a la acera opositora. Por ello, Casas insiste en que aunque el Cafta es clave, no es la única agenda del Gobierno.
Ello obliga a ver el referendo más que como una consulta que expira el 7 de octubre. Hay vida después, pero si no se maneja bien, será tormentosa.




