Estilos de Vida # 630
VINOS
Viognier: una rareza blanca
Un blanco delicioso, de potente cuerpo y mucha memoria en la boca

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Podría decirse que el viognier es una pequeña rareza descubierta hace poco y con un enorme potencial. Hay quienes sostienen que es la nueva cepa que enfrenta el eterno reinado del chardonnay .
La otra noche en una deliciosa cena tuve oportunidad de catar un viognier Luigi Bosca Gala, y la verdad me dejó sin aliento. Rico, corpulento y con una larga permanencia en la boca que dejó más de un buen recuerdo.
Por eso, si describir este vino resulta complejo e interesante, desentrañar su origen parece más que un misterio .
De su llegada a Francia, hay varias hipótesis. Una, es que los griegos la habrían llevado al valle del Ródano junto con el syrah .
Desde Dalmacia
Pero la versión más legendaria, y probablemente la más romántica, atribuye el logro al emperador romano Probus, quien devolvió a los galos el derecho a cultivar la vid casi dos siglos después de que Domiciano ordenara arrancar la mitad del viñedo.
Sería él, quien en el año 281, habría importado la cepa desde Dalmacia (Grecia) a la región de Condrieu (Francia).
De esta forma, se uniría en parentesco con una variedad conocida como vugava , propia de la isla de Vis en la costa Dálmata de la que se sabe que contenía una elevada riqueza sacarínica, mucho extracto seco y aromas que podrían ser los del viognier .
También en el nuevo mundo
Argentina y Chile son dos productores del nuevo mundo que le dedican hectáreas de cultivo a esta variedad, y en el mercado nacional es posible encontrar excelentes exponentes.
Además de la bodega argentina Luigi Bosca, Casillero del Diablo de Concha y Toro y Secreto de Viu Manet, ambas viñas chilenas, tienen uno.
Delicado y elegante, el viognier es una variedad de racimo compacto y fruta pequeña. De difícil cultivo y escaso rendimiento, se ha adaptado perfectamente a los valles cordilleranos.
Originalidad y encanto
El viognier madura de manera óptima y puede alcanzar los 15 grados de alcohol, aunque se obtiene vinos de baja acidez. Su color típico es un inconfundible amarillo dorado.
Hay quienes dicen que el viognier tiene una gran capacidad para evolucionar favorablemente en el tiempo: si en su juventud resulta frutoso, al cabo de dos o tres años puede volverse más seco y apetitoso.
Sus aromas evocan a flores y a frutas como el melocotón, el damasco y el melón, mientras los más concentrados brindan abundantes aromas de miel. En la boca es complejo y untuoso, lleno de aceites, gracias a su riqueza en glicerinas.
Resulta muy bueno para beberlo joven, pero –aunque no es una variedad de gran longevidad– también es interesante cuando goza de los favores de una breve crianza en barrica de roble.
En general, son vinos concentrados y voluminosos y cada vez más bodegas son capaces de hacer vinos que resistan con dignidad el paso por barrica y preserven sus cualidades hasta cinco o seis años en la botella.
El viognier se casa muy bien con la gastronomía mediterránea a base de pescado por eso el atún que inauguró la cena de la otra noche fue perfecto para descorchar el Luigi Bosca Gala.
Un blanco raro, que bien puede desplazar al clásico chardonnay y competir con más de un tinto


