Finanzas # 630
Cuando el déficit no preocupa
Diferencia entre ingresos y salidas de dólares será mayor, pero flujo de capitales al país lo compensará

Albert Marín /Para EF
Hace 12 meses, Importadora Monge solía comprar al mes cinco contenedores de televisores (cada uno con 250 unidades) a México y algunos países de Asia. Este año pide seis o siete.
Gastón Monge, presidente ejecutivo del Grupo M (dueño de esa cadena de tiendas de electrodomésticos), está más que satisfecho porque la situación del país les ha permitido aumentar sus importaciones un 26% este año.
Aunque el crecimiento de las compras de un país es una señal de un buen comportamiento económico, también significa que hay una salida mayor de divisas que pueden provocar un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (ingreso y salida de dólares).
En enero, el Banco Central estimó un déficit de cuenta corriente del 5% de la producción ($1.290 millones) para este año, pero a finales de julio dijo que será de 5,2% ($1.340 millones).
¿Preocupa esto? No para el Banco Central ni para algunos economistas, pues afortunadamente el país experimenta desde hace varios años un buen flujo de inversión extranjera (dólares) lo que le permite cubrir ese faltante.
Además, se trata de un aumento en el déficit de $50 millones, cifra, por ahora, perdonable.
Sin embargo, de cumplirse el pronóstico, Costa Rica cumplirá cinco años seguidos con un déficit cercano al 5% de la producción, un nivel alto para un país como el nuestro, afirmó Jorge Madrigal, director de la División Económica de la entidad.
“El incremento proyectado es comparativamente pequeño y se anticipa que el ingreso de capitales del exterior será más que suficiente para cubrirlo”, opinó Alberto Franco, economista de Econanálisis.
¿Qué pasó?
El déficit de cuenta corriente indica que el país está gastando más dólares de los que recibe.
Este año hay dos causantes: las importaciones y la repatriación de utilidades de las empresas multinacionales instaladas aquí.
Las primeras crecieron a enero 8%, cerrando en $6.014 millones, mientras que la repatriación de ganancias arrojó un resultado negativo neto de $91 millones a marzo pasado, prácticamente 90 veces más alto que el reportado un año antes.
Entre las importaciones que más crecieron están las de combustibles y las de bienes de consumo.
Madrigal indicó que lo que debe interesar no es tanto el nivel que tendrá el déficit, sino cómo se financia. En ese sentido, es recomendable observar lo que recibe el país en inversión del extranjero y, en consecuencia, el incremento en las reservas monetarias.
El Central aumentó su proyección de inversión extranjera directa en $500 millones este año y las reservas netas del Central han subido $700 millones.
El país tiene entonces dos ventajas: está recibiendo bastante dólares y su endeudamiento externo ha caído.
“Saber si podremos estar en esos niveles (de déficit) más tiempo es complicado, pues depende de que el ritmo de inversión extranjera se mantenga porque si no es así, habrá que ajustarse”, comentó Madrigal.
Por lo pronto, está claro que la economía está creciendo más de lo previsto y que las importaciones seguirán subiendo.
Y así lo vislumbra Gastón Monge: “Estamos positivos con lo que está pasando en el país y creemos que podemos mantener el ritmo de crecimiento e, incluso, incrementarlo”.



