Opinión
CONTRA PUNTO
Excelente iniciativa
Opinión sobre el editorial anterior. Encuestas sobre el Cafta... Edición 629
Edgar Gutiérrez Espeleta
El anterior editorial de EF anuncia una nueva actitud de este medio ante los resultados de las encuestas de opinión pública.
Señala que su reportaje sobre las encuestas, publicado en la misma edición, es un “servicio a nuestros lectores con explícitas pretensiones didácticas”. Dicho reportaje aborda el tema desde una amplia y correcta perspectiva.
Bien señala el editorial que “una encuesta no es un pronóstico, sino una fotografía, esto es, una medición en un momento dado y expresión de una tendencia”.
“Es imposible conocer con exactitud lo que sucede en la población”.
Durante los últimos años los medios de comunicación han sido seducidos por el vaticinio, por la tentación comercial de descubrir algo significativo donde no lo había, por señalar el dato por el dato y no dentro del contexto de la encuesta.
El principio dice que la intención de voto muestral no tiene un valor absoluto, sino que está sometido a una variación, llamado margen de error, por lo que hay que utilizar los intervalos de variación y no los valores absolutos.
Esto hace que los resultados de esta “fotografía” sean relativos al contexto social, al método utilizado y, sobre todo, a los objetivos que justificaron dicha medición. Una encuesta por muestreo es un instrumento de medición que surge de un proceso muy complejo de pasos técnicos que, aplicados con rigor metodológico, ofrece una posibilidad de aproximación al conocimiento de lo que sucede en la población, lo cual es imposible de conocer con exactitud.
Por eso, las encuestas no fracasan. Lo que sí tiene sentido es una práctica responsable y transparente de la aplicación de las encuestas por muestreo.


