ENFOQUES
El plan vial
Dennis Meléndez
Cuando uno debe enfrentarse a los problemas del tránsito vehicular, ya no solo de San José, sino de casi todos los centros urbanos, cabe preguntarse si sabemos hacia dónde vamos y cuánto falta para el colapso total.
Tendremos claro cuál es el desfase exacto en la construcción de infraestructura vial. Alguien, en alguna parte del aparato burocrático estatal, está trabajando en el diseño o, al menos, en la proyección de las obras que se requieren para ponernos al día y luego cubrir las necesidades de los próximos 30 ó 40 años. Debo reconocer que no lo sé y bien podría ser que la tarea se esté haciendo. En aras de la transparencia, debería darse a conocer.
Pionero. A principios de los 50 se diseñó un plan vial, una proyección para los siguientes 30 años, en materia de calles, carreteras y caminos, para evitar los cuellos de botella en el transporte que frenarían el desarrollo.
Aunque era una ilusión de largo plazo, al menos, se tenía claro cuál era el orden a seguir en las obras viales. Fue un proyecto ambicioso que incluyó la circunvalación de San José, y de inmediato se reservaron varios tramos de terreno.
A esta habría que agregarle, luego, un segundo anillo periférico. Se planeó la autopista Wilson, de La Sabana a La Uruca, la cual luego se continuó hasta Alajuela; una radial a Heredia, para la cual hay varios lotes baldíos reservados; una nueva carretera a Cartago, la costanera sur y el proyecto cumbre, la autopista a Caldera. Hasta se mencionaba una carretera a Limón. A brincos y saltos, los proyectos avanzaron, aunque, 50 años después, el plan aún no se ha logrado completar.
En el futuro. Pero lo que más preocupa es que no se oye que se estén planeando nuevas obras para descongestionar los centros poblacionales, incluida la capital, y convertirlos en urbes modernas.
Debe marcarse el camino para otros 40 años: la población debe tener muy claro por dónde pasarán las nuevas vías, para evitar costosas obras que luego deban ser demolidas: ¿será legalmente posible?