Economía y Política # 647
Puertos esperan oleaje de concesiones
Pacífico debe lidiar con corrientes de burocracia; Caribe debe superar marea de rechazo sindical

Jorge Arce /PARA EF
Las concesiones deberían echar anclas en los puertos costarricenses en el 2008.
Al menos esa es la intención del Gobierno, que espera zarpar en el Caribe con megaconcesiones, y en el Pacífico con los estudios para extender la experiencia de Caldera.
Los primeros meses serán claves para procurar el acuerdo laboral que abra los muelles de Limón y Moín a licitaciones del proyecto de modernización ($430 millones) y un megapuerto de transferencias ($600 millones).
En la otra vertiente, se deberían desentrabar los conflictos burocráticos que atrasaron el desarrollo de Caldera, e iniciar las consultas con el Instituto de Puertos del Pacífico (Incop) para explorar proyectos similares en Puntarenas, Quepos y Golfito.
Ruta de navegación
“En el 2008 entraremos en la etapa de implementación en Limón, luego de los estudios de la Autoridad de Santander y la consultoría de HPC”, aseguró Marco Vargas, ministro de Coordinación Institucional.
El calendario de Zapote incluye los primeros meses para lograr un acuerdo con los trabajadores limonenses, que permitiría sacar en abril el cartel para la concesión de la modernización, e iniciar las obras en el 2009.
Paralelamente, se espera una resolución en el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) sobre la iniciativa privada para crear un puerto de transferencia, del consorcio Amega.
“Nos tocó comenzar la iniciativa privada con la concesión más grande del país, es un proceso complicado que nos obligó a muchas consultas, pero queremos dejarla definida este año”, dijo Luis Diego Vargas, del CNC.
Pero si esa marea baja un poco, pasará a la otra costa.
Urías Ugalde, presidente ejecutivo de Incop, comentó que en enero se reunirán con HPC para actualizar los estudios de los otros puertos del Pacífico.
“Lo veremos con la Ministra (Karla González, del MOPT). La idea es concesionarlos todos”, dijo.
Rescatar los muelles
“Convertir a Limón en capital de las exportaciones debe ser la meta. Es viable y traerá desarrollo a toda la provincia”. Walter Robinson, Presidente ejecutivo de Japdeva
“La concesión de Caldera fue un éxito, pero no se logra mucho si no se resuelven las trabas burocráticas”. Urías Ugalde, Presidente ejecutivo de Incop
De esta manera se pretende revitalizar los puertos que enfrentan una marea de desgaste: del 2003 al 2006, apenas aumentaron un 10% la cantidad de toneladas que manejaron.
Similar fue el crecimiento de los buques que echaron amarras en los puertos ticos.
A esto contribuyó la poca inversión que recibieron. El presupuesto de Japdeva del 2003 al 2006 decreció en términos reales un 5%, mientras el de Incop se mantuvo estancado, excepto en el 2006.
Ese año se incrementó un 40% el presupuesto de Incop, precisamente para dar paso a la concesión. Caldera pasó de Incop a la Sociedad Portuaria de Caldera.
Pero aunque se logró un aumento en la eficiencia (según Ugalde, fue diseñado para tratar 600.000 toneladas anuales, y el año pasado tramitó más de dos millones), la inversión se muestra atascada en la burocracia.
No arrancaron las obras de la terminal granelera, y el atraso en el dragado hizo que el calado del puerto bajara de 11 metros a 9,6.
“El problema es que hay que tocar muchas puertas. La inversión para la terminal granelera era de $21millones, pero la Sala IV no nos dejó iniciar las obras, y ahora deben costar unos $40-$50 millones”, comentó Julián Ospina, gerente de la Sociedad Portuaria de Caldera. Por ello pedirán una revisión del costo.
¿Tierra a la vista?
En el Incop aseguran que Setena dio los permisos para el dragado, y esperan que la Sala IV remita la sentencia para recuperar el terreno perdido en enero.
Entretanto, también Japdeva tiene viento en contra. El sindicato desconfía de la concesión, y asegura que solo va a generar desempleo.
Al respecto, Walter Robinson, presidente ejecutivo de Japdeva, asegura que se puede reestructurar Japdeva. “Podemos ser los encargados de amalgamar a los actores, para convertir a Limón en capital de las exportaciones, concentrarnos en la generación del desarrollo”, dice.
Pero mientras se concretan las promesas, hay que invertir. Se requerirá inversión pública por al menos un par de años.
Por ello, el 2008 deberá ser clave para echar anclas, antes de pensar en que se echen al agua, acaso en el 2009.









