Estilos de Vida
Artículos Edición # 647
Así vivían José y María
Rodolfo González Ulloa
Amanecía. De inmediato se abría la puerta de madera que daba acceso a un patio central, donde en el portal había ovejas, y en el mejor de los casos un burro. Este animal era esencial para la carga de alimentos, y costaba el equivalente a 130 días de trabajo de un jornalero (aproximadamente el precio de 33 túnicas).
Tamal: Una herencia precolombina
Tres para tentar
Los sonidos de una investigación cultural
Navidad de espumante y ponche
CLASE EJECUTIVA
El cine tico del siglo XXI

María Lourdes Cortés
Es asombroso constatar que en los primeros siete años del siglo XXI se han rodado más largometrajes para cine en Costa Rica que en todo el siglo XX. De El retorno (1930), hasta Eulalia (1987), de Oscar Castillo, sólo se realizaron durante el siglo, cinco largometrajes más: Milagro de amor (1955), de José Gamboa, Senda ignorada (1983), de Ingo Niehaus, La Segua (1984), de Antonio Yglesias, La Negrita (1985), de Richard Yñiguez y Los secretos de Isolina (1986), de Miguel Salguero.
A esto hay que sumar Elvira (1955), de Alfonso Patiño, y La apuesta (1968), de Salguero.
Solo entre el 2001 y el 2004 se estrenaron cinco producciones: Asesinato en El Meneo (2001), de Castillo; Password, una mirada en la oscuridad (2002) de Andrés Heidenreich; Mujeres apasionadas (2003), de Maureen Jiménez; Marasmo (2003), de Mauricio Mendiola y Caribe (2004), de Esteban Ramírez.
Lo que quizá muchos no saben es que existen cinco películas más que se encuentran ya rodadas. El camino, de Ishtar Yasin, aborda el tema de la migración nicaraguense a partir de dos niños que viajan en busca de su madre. El rey del cha-cha-cha, de Isabel Martínez y Vicente Ferraz, traza la ruta de un excomandante sandinista.
Tres Marías, de Francisco Gonzáles, una historia urbana, en la se dibuja un microcosmos de la San José de hoy, con sus problemas de droga, violencia y prostitución, a partir de la historia de tres mujeres. El cielo rojo, de Miguel Gómez, es la historia de un grupo de jóvenes y su pase de la adolescencia-juventud a la edad adulta.
Y finalmente, Tercer mundo, de César Caro, tres historias que suceden en Chile, Bolivia y Costa Rica y en las cuales hay una importante reflexión sobre nuestra identidad. Cinco filmes de gran calidad, estéticas diversas y visiones de mundo plurales.
Y con esto, me refiero solo a las películas ya rodadas y no a proyectos por filmar, que son muchos más. No hay duda entonces, que las pantallas ticas cada vez estarán más iluminadas por nuestras imágenes.