Estilos de Vida # 647
Así vivían José y María
“Clase media baja” con más ingresos que los pastores y menos que los jueces
Amanecía. De inmediato se abría la puerta de madera que daba acceso a un patio central, donde en el portal había ovejas, y en el mejor de los casos un burro. Este animal era esencial para la carga de alimentos, y costaba el equivalente a 130 días de trabajo de un jornalero (aproximadamente el precio de 33 túnicas).
Varias habitaciones de piedra y barro, sin ventanas, alojaban al padre de familia, su esposa, los hijos y las esposas de estos. Para alumbrarse, cavaban agujeros en las paredes para colocar los candiles de aceite.
De comer tenían agua, pan, leche, salsas de distinto tipo, aceite de oliva y a veces vino. En la cocina estaban las mujeres, y rara vez comían con sus maridos. Estos tenían gran control sobre sus vidas, y podían decidir no hablarles y hasta ordenar que se callaran.
El padre era la cabeza de todo el grupo y mandaba sobre los ingresos y gastos de todos. Si moría el padre el poder pasaba al primogénito.
Abrir la puerta cada mañana era importantísimo porque era una señal de que aquella familia no guardaba secretos, y esto era indispensable para resguardar el honor.
Este último era indispensable para lograr negocios, casar a las hijas, mantener la supervivencia en un mundo esencialmente agrario, donde los impuestos a Roma y al templo consumían más del 20% de los ingresos. Además, en un territorio donde el 90% de la población vivía de la siembra, una mala cosecha podía obligar a vender la tierra, endeudarse o hasta perder la libertad.
Clases sociales
La pirámide social en el mundo antiguo tenía en su base más alta a los aristócratas. En segundo lugar estaban los funcionarios administrativos, militares, sacerdotes, jueces, escribas y grandes comerciantes. En la tercera escala, apenas por encima del mínimo vital de ingresos (unos 200 denarios al año) estaban los artesanos, pequeños agricultores y vendedores.
A esta clase socio económica pertenecía la familia de Jesús. Por debajo de él, estaban los pescadores, pastores, viudas, jornaleros, pequeños artesanos, bandoleros y mendigos.
Cuando Jesús decidió asumir el rol de predicador itinerante bajó un escalón en esta pirámide, lo cual equivalía a perder honor.
Además, era grave abandonar a su familia, una conducta impensable en una sociedad donde la identidad individual no existía, y el estatus lo daba la pertenencia al grupo, que esperaba fidelidad en sus miembros.
Finanzas frágiles
Estas y otras estimaciones pueden reconstruirse a partir de papiros, evidencia arquitectónica, trabajo de campo con sociedades de Medio Oriente actuales y otras fuentes analizadas por las ciencias sociales.
Autores como Joachim Jeremias, Bruce Malina, los hermanos Ekkehard y Wolfgang Stegemann y E. P. Sanders han llegado al retrato antes mencionado a partir del análisis de prueba física y documental.
De acuerdo con estos autores, la concentración de la tierra en la Palestina del Siglo I era muy alta: en la Cuenca del Mediterráneo entre 1% y 3% de la población controlaba hasta el 66% de la tierra cultivable. Un campesino promedio contaba con 2,5 hectáreas y por lo general sembraba trigo y cebada. El eje de la economía era familiar y se basaba en la subsistencia.
Se trabajaba para pagar impuestos, comer y vestirse. A cada día le bastaba su hora, y al anochecer, el deber era cerrar la puerta para esperar de nuevo el sol que anunciaba una nueva lucha por la supervivencia






