Negocios # 647
Cómo proponer el cambio en la empresa
La clave esencial es la buena comunicación y esto es trabajo gerencial

Jupiter Images /para EF
Cambio y ejecución son parte del lenguaje cotidiano de las empresas. Pero, ¿entonces por qué siempre nos estamos quejando de que no cambiamos lo suficientemente rápido y de que cuando decidimos cambiar no ejecutamos bien las acciones requeridas?
El modelo descongelar-ejecutar-congelar (congelar el statu quo –moverse hacia el cambio– recongelar el nuevo resultado) nos permitirá explicar la dinámica del “no cambio” y cómo crear una guía para lograr resultados robustos y ejecución eficaz.
Comencemos por dimensionar la “resistencia al cambio” y el “no cambio”. El origen de la resistencia no está en el cambio sugerido sino más bien en la fuerza del statu quo. Todos apoyaremos una transformación si su proponente demuestra que su implementación mejorará la situación.
El primer elemento del modelo de cambio se llama descongelar el statu quo y es básicamente un paso que requiere una alta dosis de comunicación y motivación.
Con el tiempo, los sistemas –sean empresas, departamentos o hasta personas– tienden a equilibrarse y crear autonomía dentro de los límites y cánones de la situación actual. Actuar de una cierta forma predeterminada y aprendida empíricamente da una sensación de seguridad.
Además, la situación actual provee un sentido de identidad y pertenencia. “Así lo hemos hecho siempre”, “ha sido por años la política de la empresa”, “así es como aprendimos a hacerlo y es lo que sabemos”, son frases típicas del no cambio.
La forma correcta de debilitar el statu quo es mediante datos que apoyen un desequilibrio y descontento con la situación actual. Es importante conectar los datos con metas e ideales importantes que no se están cumpliendo, alcanzando así un estado de ansiedad que minimice la sensación de seguridad.
Devolver la seguridad
La etapa inicial termina cuando se logra comunicar que la nueva propuesta devolverá al sistema su seguridad, integridad y autonomía. O sea, solamente el cambio eliminará la sensación de desequilibrio y descontento actual. Se ha creado y comunicado la motivación para el mejoramiento, bien hecho y la resistencia será mínima.
“Preocúpese si entre sus tareas diarias no hay una buena proporción de mejoras por hacerse, en proceso y terminadas”.
Ingeniero en producción industrial
Consultor y capacitador
La segunda etapa es la ejecución, que implica moverse hacia la situación deseada. El motivador se convierte en constructor y el cambio en proyecto. Se requiere de un método disciplinado y completo. Puede ser una metodología de administración de proyectos, un esquema de trabajo en equipo y mejoramiento continuo como PHVA (planear, hacer, verificar, actuar) o DMAIC (definir, medir, analizar, implementar, controlar).
La ejecución debe contar con recursos, tiempo y personas que sean responsables directamente. Además de los elementos técnicos del proyecto se debe tomar muy en cuenta el giro esperado en comportamiento. El cambio debe dar seguridad y minimizar el estado de ansiedad creado por la primera etapa.
La tercera etapa del modelo descongelar-mover-congelar, implica consolidar el nuevo comportamiento así como las nuevas prácticas operativas que lo acompañan. Nuevos datos deben confirmar que la ejecución ha dado resultado. Entrenamiento y re-entrenamiento, modificación de manuales, instructivos de trabajo, nuevas formas de pago, sistemas de medición más sensibles, son formas de consolidación de los cambios realizados.
La clave esencial del cambio es, pues, la buena comunicación. La facultad y la habilidad para ver, comunicar, ejecutar y sostener el cambio es trabajo gerencial. Preocúpese si entre sus tareas diarias no hay una buena proporción de mejoras por hacerse, en proceso y terminadas. Una vez que haya conseguido los resultados esperados, vuelva al paso uno, nuevos cambios esperan por su intervención.
La práctica constante lo llevará al “kaizen ” palabra japonesa que significa “cambio bueno”, y que es la base de la cultura de excelencia y mejoramiento continuo. Que no pase un día sin que salga de su oficina satisfecho por el mejoramiento logrado, la idea ejecutada y reflejada en el cumplimiento de sus metas y objetivos.






