| Archivo | Indicadores | Lun 22 ene, 2007 - Dom 28 ene, 2007 | Escríbanos |
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Los resortes y los músculos se asocian en el pilates Lilian Duery A. La mecánica se alía con la anatomía para beneficio del cuerpo La esencia del pilates es fortalecer tanto músculos como huesos y ponerlos en el correcto lugar anatómico. Ello, a través de la tensión sobre el cuerpo con herramientas tales como camastras, resortes, cuerdas y rodillos. Las claves son la postura, la alineación y la simetría que usa un centro de control del dorso, un circuito integrado por huesos (columna vertebral, pelvis, costillas y omóplatos) y músculos (pared abdominal, paravertebrales, dorsales y glúteos). Para Carmen Gloria Anderson, profesora de educación física, con una maestría en salud y bienestar humanos, el pilates transforma, incluyendo sus beneficios después de las cirugías ortopédicas, según su profesora. Todo ello va asociado a movimientos controlados, mentalizados, fluidos y combinados con trabajos respiratorios. Irrigar lo ínfimo El 80% de los ejercicios se hacen en máquinas y solo el 20% en el suelo. Cada uno no solo tensa áreas específicas, sino que también despierta aquellas zonas adormecidas y poco usadas, carentes de los nutrientes que lleva la sangre. No hay más motores que los músculos: los aparatos presentan resistencias variables gracias a sus resortes. A enderezarse Pasar del primer al tercer nivel depende del bagaje motor y la edad de cada persona. “Ni pesas ni trotes restauran el equilibrio anatómico de nuestro cuerpo como lo hace pilates, que apunta también a los pequeños músculos”, expresa Carmen Gloria Anderson. Muy segura, dice que firmaría ante un abogado que el pilates es capaz de ayudar en muchas patologías y recobrar el “sentirse bien” en un mes de clases. “En la historia del cuerpo se va sumando el sobreuso de la musculatura de la vida diaria (pectorales, bíceps y los vastos externos de los cuádriceps) y ella se tonifica mucho y termina deformándose”, dice la experta. “El resto de la musculatura se atrofia, en menor o mayor grado, hasta que, a la larga, deteriora las articulaciones”, precisa. Hernias y discopatías nacen de esta inadecuada postura y de fuerzas mal hechas. “Hay que visualizar muy bien dónde se está recargando el cuerpo humano”, advierte. Un caso patente es la típica persona que se va agachando a medida que envejece. La costumbre de no permanecer erguidos va debilitando la musculatura que rodea el cuello y la parte alta de la espalda. Esta persona termina con hiperlordosis cervical –el arco de esa postura–, algo que no tiene otra solución que restablecer el orden de huesos y músculos. Otro caso frecuente es la disfunción de las rodillas debido a la mayor fuerza sobre el vasto externo que el interno. Este se debilita, se empieza a apretar y a correr la rótula. “Se desfiguran las rodillas”, expresa. “Si la fuerza aplicada no está desviada, si la columna u otra articulación están alineadas con el resto del cuerpo, si los abdominales se contraen para sostener firme la columna y si hay armonía con el uso de los músculos agonistas y antagonistas, hay muy buenos resultados”, dijo. Así que no todo es spinning en la vida sana. Pruebe pilates.
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