| Archivo | Indicadores | Lun 22 ene, 2007 - Dom 28 ene, 2007 | Escríbanos |
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La unanimidad es un peligroso espejismo Rodrigo Arias Sánchez Ministro de la Presidencia Estamos en un momento decisivo. Tenemos que definir, como lo señalamos en la pasada campaña electoral, si vamos a tomar nuestro destino en nuestras manos, aprovechar las oportunidades y crear el país próspero en el que exista un lugar digno para todos, o si, por el contrario, nos resignamos a ver pasar el mundo a la distancia y dilapidamos los logros acumulados. Por eso, el presidente Óscar Arias ha enfatizado que no podemos seguir vagando sin norte, discutiendo interminablemente entre nosotros, consumiendo lo mejor de nuestro días y esfuerzos como si el tiempo no existiera, “como si la marcha de la historia se hubiese detenido para esperar que Costa Rica decida algún día levar anclas”. En ese sentido, el lunes 15 de enero del año en curso envié una carta a la fracción legislativa del Partido Acción Ciudadana, en la que señalé que, por más deseable que pueda parecer, la búsqueda del gran acuerdo nacional que hundirá todas nuestras diferencias en el mar de la unanimidad no es más que un peligroso espejismo. Una vía más modesta Lo que Costa Rica necesita, añadí, no es la búsqueda de la unanimidad, que lejos de ser un signo de salud democrática es la marca distintiva de los regímenes autoritarios, sino algo más modesto: la construcción política de acuerdos amplios y viables que le permitan avanzar. En este país, le recalqué al PAC, lo que se requiere es tolerancia ante la diferencia y lealtad a las reglas de juego de la democracia, que indican que, en aquellas cosas en que no es posible el consenso, debe prevalecer la mayoría. Pero sobre todo, al país por el que trabajamos en este Gobierno con una agenda amplia y seria, lo que le urge es que todas las fuerzas políticas y sociales entiendan que para una nación pequeña y vulnerable el tiempo es clave, y que continuar discutiendo indefinidamente un proyecto –el TLC u otro– luego de que por años el debate público no ha girado sobre otra cosa, antes que un signo de vitalidad democrática sería una muestra palpable de disfuncionalidad política. Política responsable Por eso, mi llamado a la oposición fue a dejar atrás la violencia verbal y los excesos retóricos y, por el contrario, pensar más en el país. Para avanzar, lo ha dicho el Presidente, esos mismos partidos y fuerzas deben asumir que el ejercicio responsable del poder político es mucho más que señalar, denunciar y obstruir, y consiste, ante todo, en dialogar, colaborar y construir, algo para lo cual el Gobierno siempre tendrá sus puertas abiertas. |
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