| Archivo | Indicadores | Lun 29 ene, 2007 - Dom 4 feb, 2007 | Escríbanos |
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Impacto de la banca internacional A pesar de estar pendientes algunas reformas importantes del sistema financiero costarricense --una deuda que la Asamblea Legislativa tiene pendiente--, no hay duda que este sector es uno de los que experimenta constante cambio y modernización. El aumento en la participación de grandes bancos internacionales después de las adquisiciones de los últimos dos años viene a imprimir un mayor dinamismo a este proceso y, sin duda alguna, mayor competencia para la banca estatal debido a la capacidad de crecimiento de aquéllos. Una vez lograda cierta participación de mercado, el riesgo consiste en que la mayor concentración del crédito y servicios financieros en unos pocos bancos podría reducir esa competencia. El impacto neto sobre los usuarios del sistema financiero –deudores y depositantes-, por lo tanto, debe irse evaluando en el transcurso del tiempo. Hace diez años en Costa Rica existían 25 bancos privados, mientras que hoy tenemos solamente 9, tomando en cuenta las adquisiciones más recientes de bancos locales o regionales por parte de bancos internacionales, de lo cual este semanario ha informado oportuna y detalladamente. Sin embargo, ese proceso no es reciente ni resultado únicamente de la entrada de estos últimos, ya que el número de bancos se había reducido a 16 desde hace cinco años producto del cierre de varios de ellos así como de fusiones entre distintos integrantes del mercado. Lo cierto es que pasamos de un sistema bancario con mayor cantidad de actores, en su mayoría locales, a uno con pocos participantes, en su mayoría internacionales o regionales. Este no es un fenómeno exclusivo de Costa Rica, sino común a la mayoría de países en desarrollo, como lo demuestra la experiencia. En algunos casos, esto puede significar un aumento significativo en la concentración del crédito y los servicios en unos pocos bancos, y también una menor competencia. Sin embargo, en el caso de Costa Rica, recordemos que la presencia de la banca estatal ha implicado históricamente una alta concentración del crédito, y por ello las fusiones y adquisiciones representan, más bien, una fuerte competencia principalmente para los bancos estatales debido al tamaño que han ido adquiriendo algunos grupos financieros privados. En efecto, hace diez años, los tres bancos privados más grandes otorgaban cerca del 20% del crédito total del sistema bancario y hoy otorgan cerca de un 35%. En el lado de los pasivos ha ocurrido algo parecido, aunque con menor intensidad. En esto radica uno de los principales cambios que ha experimentado el sistema bancario y que se intensificará con la entrada y crecimiento de los bancos internacionales. Estos cambios de escala, unidos a la introducción de mejor tecnología bancaria por parte de los bancos extranjeros, podrán contribuir cada vez más a una reducción en los costos administrativos que presionará a los bancos estatales a hacer lo mismo. También podríamos esperar --ojalá así ocurra-- que se reduzcan los márgenes de intermediación en la batalla por ganar mercado, y esto beneficiaría no sólo a los deudores sino también podría beneficiar a los depositantes. Eso es lo que ha ocurrido en varios países de América Latina, donde los bancos internacionales han tenido un efecto positivo principalmente porque han entrado a operar con menores costos y menores márgenes de intermediación, y esto ha provocado un efecto de derrame en la banca local, lo cual ha beneficiado a los usuarios del crédito. Actualmente, más de tres cuartas partes del crédito está concentrado en cinco bancos (dos estatales y tres privados tomando en cuenta las más recientes adquisiciones), cifra que resulta muy alta comparada con otros países. En una primera fase, como hemos visto, la consolidación de los grupos financieros privados y el aumento en la participación de bancos internacionales ha tendido –y tenderá aún más- a aumentar la competencia especialmente para la banca estatal donde históricamente se ha concentrado un alto porcentaje del mercado. Los usuarios del sistema bancario, y particularmente el segmento de personas, saldrán beneficiados de mayor variedad de productos financieros, mejor servicio y menor costo. La pregunta es si en algún momento se manifestará -y si será posible evitar- el efecto negativo sobre la competencia de la alta concentración del mercado en unos pocos bancos. Desde el punto de vista de la regulación también existen riesgos y retos que trataremos en otra ocasión. |
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