En Números
¿Vale la pena usar chequera?

Kattia Bermúdez M.
Parece que no, aunque todo depende del gusto del cliente. Ante la gran cantidad de tarjetas de crédito y de débito que circulan en el mercado, resulta innecesario tener una chequera. Las tarjetas son tan versátiles que poco a poco le quitan el campo al rey cheque.
Los bancos han desarrollado plataformas electrónicas para que las empresas paguen a sus empleados a través de tarjetas. Para que la gente haga sus cargos automáticos en el pago de los servicios públicos. Para que los clientes hagan sus transferencias desde sus casas u oficinas.
La agresiva estrategia de mercadeo para promover el uso de tarjetas conduce a un solo objetivo: despedir al cheque, darle de alta... Así se ahorran el dólar que les cuesta emitir cada cheque (que incluye operación, administración y el dinero disponible que deben mantener en ventanilla para cambiar los papeles de los clientes por efectivo).
Pero el cliente también ahorra dinero si cambia de cheque a tarjeta.
La estrategia de seducción del dinero plástico consiste en que algunos bancos regalen la membresía para tener una tarjeta. En cambio, cada libro de cheques podría costar desde $1 a $6 para una cuenta en dólares o colones.
También hay ciertos “castigos” para el cliente frecuente de las chequeras. Según el saldo promedio acumulado que usted tenga en su cuenta así será el tamaño de la comisión que le cobre el banco por cada cheque que emita. Los que estén dentro de la cuota le saldrán gratis, pero más allá de ese número tendrá que pagar hasta $2 por cada uno.
Ahora hablemos del riesgo de los cheques. Si bien no se diferencia mucho del que acecha a las tarjetas de crédito o débito, falsificar la firma puede resultar más fácil que adivinar o robar el número de clave para estafarlo vía tarjeta.
Si por los bancos fuera, lo mejor sería que usted se deshaga de la chequera y haga todas sus operaciones vía tarjeta de crédito o débito. Pero al final de cuentas, es usted, con su cultura, sus preferencias y sus habilidades tecnológicas el que decidirá qué hacer.