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Occidentales quieren entender el Yoga Héctor Iván Víquez Solórzano Instructores creen que muchos lo practican por ejercicio sin profundizar en su filosofía de vida
Toman una posición cómoda, cuidan la respiración y abren la mente para vivir una experiencia distinta. Además de sudar y hacer temblar los músculos buscan un acercamiento con lo más profundo de su ser. Así inician diariamente sus sesiones de yoga los instructores Mariela Cruz, Stefano Allegri, Olga Cecilia Hurtado e Ivannia Vargas. Pero no todos sus alumnos tienen los mismos objetivos. Algunos se acercan tratando de encontrar la cura a una dolencia, adquirir flexibilidad, tonificar, rebajar peso. Otros buscan paz. “Practico yoga por una cuestión más física que espiritual. Creía que el yoga estaba relacionado con la religión, pero no”, dijo María Isabel Fernández, de 47 años. Carlos Acosta, de 25 años, tiene otros motivos para realizar sus clases de yoga. “Contacté con sensaciones internas muy fuertes. Encontré un vínculo con algo más”, dijo. A pesar de esta diversidad de experiencias, los instructores difieren al responder la siguiente pregunta: ¿comprendemos los occidentales lo que realmente significa hacer yoga o vivir bajo esta filosofía de vida? Moda o filosofía
Para algunos maestros, la práctica se ha desvirtuado, mientras que para otros tan sólo ha adquirido características propias de su adaptación al estilo de vida occidental. “El yoga es una actividad que además de la meditación comprende el diario vivir”, afirma Olga Cecilia Hurtado, que se inició en esta actividad hace 14 años. Actualmente lleva cinco como instructora. Para ella, los occidentales son ignorantes en la práctica de este estilo de vida, ya que de forma generalizada abusan del cuerpo. “Quienes buscan el yoga, lo hacen como ejercicio. En realidad son muy pocos los que logran un acercamiento filosófico”, comentó. Entre tanto, Mariela Cruz, instructora certificada del Instituto Nosara Yoga, y Stefano Allegri, con 6 años como practicante, coinciden en que mientras en India la tradición del yoga empieza a perderse, en medio del desarrollo, en Occidente muchos buscan en el yoga recuperar su centro, su esencia. El hecho de que muchos lo conciban como ejercicio físico depende en gran manera del compromiso con el método de quien lo enseñe. A juicio de Allegri “el carácter universal de la práctica permite elegir el tipo de yoga que se quiere practicar”. Es por ello que la parte física puede considerarse el canal que abre la posibilidad para que luego muchas personas interioricen el yoga no sólo como ejercicio, sino como filosofía. ¿En gimnasios?
Olga Cecila Hurtado cuestiona la enseñanza del yoga en los gimnasios. “¿Es eso realmente yoga?...yo creo que es un ejercicio más, es estar en la moda”, afirma. Contrariamente Ivannia Vargas, instructora de yoga en gimnasios, considera que “el silencio está en uno”. Para ella, una persona en medio del apresurado ambiente de un gimnasio sí podría lograr un alto nivel de concentración. Sin embargo enfatiza que lo ideal es un lugar especial, ambientado para la práctica. Cruz, por su parte, confirma que “el yoga es un estado interno” y depende de cada uno encontrar ese espacio en medio del caos. Por lo tanto una clase de yoga puede llegar a afectar el mismo entorno y no a la inversa, comentó ella. Momento individual Entre tanto, Vargas considera que si el yoga es una moda, eso no debe verse necesariamente como algo negativo. La razón es que puede ser un vehículo que despierte el interés de las personas. Eso los llevaría a practicar algo que luego se convertiría en parte fundamental de sus vidas.
Cruz comparte este criterio y afirma que independientemente de las razones por las que una persona se sienta atraída a una clase de yoga, la práctica se encarga de incentivar la continuidad. Para ella hay que respetar el momento individual. “Sí se puede lograr un verdadero yoga en Occidente... para mí todas las personas ya están en yoga, pero algunos lo han olvidado y dependen de un buen maestro para recordarlo”, dijo. Ella ejemplifica esto con el hecho que en un país altamente materialista y consumista como Estados Unidos, tiene 20 millones de personas practicando yoga (6,2% de la población). De forma generalizada, los instructores coinciden en que si bien no todos los que se acercan a las clases logran interiorizarlas, algunos sí lo hacen Al parecer el yoga es esa actividad física que puede ser practicada por todos. En caso de ser comprendida, llevándola a la vida diaria, traerá grandes cambios a los estilos de vida ajetreados característicos del mundo occidental.
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