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Campaña Osa: acto de justicia y un reto para todos los empresarios Bill Abraham En el año 50, a.C., Cicerón dijo: “La justicia es indispensable para la realización de los negocios”. Se refería a dar a cada uno lo que corresponde, la regulada igualdad que debe haber entre las cosas y la forma de establecer la proporción con que deben retribuirse las recompensas y castigos. Ahora, la palabra justicia es más amplia e incluye, entre otros conceptos, el de responsabilidad social con los accionistas, empleados, proveedores, comunidad y ambiente. La responsabilidad social se ha convertido en una herramienta esencial para la viabilidad empresarial y su continuidad como fuente de beneficio económico. La actividad empresarial va asociada implícitamente a los beneficios sociales que realiza. Toda compañía que genera puestos de trabajo directos e indirectos es fuente de riqueza social, más allá de los beneficios que generen sus productos y servicios a sus usuarios, y a la propia empresa y sus accionistas. Estos beneficios podrán ser reinvertidos en la empresa para asegurar su crecimiento y seguir generando riqueza, y se convertirán en manos de sus beneficiarios, junto a los salarios, en fuente de consumo, además de aportar ingresos al país mediante impuestos, que contribuyen al desarrollo económico, socializándose así la riqueza generada. Cuidar la biodiversidad Los empresarios involucrados en Campaña Osa estamos conscientes de que la empresa existe para producir mercancías o servicios que la sociedad desea y necesita. El cumplimiento de este objetivo es su principal razón de ser, porque si fracasa en esta misión, no puede esperarse que asuma otras. Esta necesidad de ser exitoso en la generación de ganancias exige la voluntad de invertir hoy para el mañana, porque no podemos permitir que el mañana no exista, sea desconocido o repleto de altos riesgos. Y es aquí donde entra la necesidad y urgencia de la conservación del ambiente, como parte de la estabilidad social que proporciona la inversión en esta área. ¿Por qué debemos cuidar la biodiversidad? ¿Por qué las compañías deberían incluir dentro de su portafolio de Responsabilidad Social Corporativa las causas ambientales? Muchas compañías, incluyendo Intel, no solo han llegado a la conclusión de que esto es lo correcto, y que también trae consigo una serie de beneficios para la empresa. Camino peligroso El camino hacia la extinción de especies es también peligroso para el ser humano. La pobreza es el resultado directo de la destrucción de los bosques, la erosión de suelos, la contaminación de los ríos y sobre todo, la cacería de vida salvaje. La destrucción ambiental es fatal. Por ejemplo, la deforestación causa con frecuencia inundaciones desastrosas y enfermedades. La deforestación fue una de las causas principales del colapso de las civilizaciones antiguas como mayas y polinesios en las islas del Este. El Síndrome Agudo Severo de Respiración (SARS) que estalla en Asia del Este, ha sido ligado directamente al comercio de vida salvaje para consumo humano. Otra de las consecuencias de pérdida de biodiversidad más imperceptibles y acumulativas pero igualmente significantes, es el deterioro progresivo de los recursos naturales, los cuales son la base para un desarrollo económico sostenible. Un número de estudios de alto perfil ha puesto el valor económico anual de servicios ambientales, tales como clima y regulación de agua, contaminación, y recreación en los cientos de trillones de dólares (costos gratuitos que la sociedad tendrá que asumir si estos servicios, dejan de ser accesibles). Reto empresarial Afortunadamente, a través de los esfuerzos de Campaña Osa, la cual ha recaudado US$18 millones desde sus comienzos, las reamenazas en Osa han disminuido. Parte de este éxito fue el resultado de una donación de US$8 millones de la Fundación Betty y Gordon Moore. Este dinero fue destinado a las necesidades más inmediatas en el área tales como la contratación de 60 guardaparques para el Parque Nacional Corcovado de manera que la caza y tala ilegales sean controlados. Gordon Moore fue uno de los fundadores de Intel y ha sido un gran admirador de la biodiversidad de Costa Rica. Estoy convencido de que la conservación de la biodiversidad, lejos de ser un freno para el sector empresarial, puede crear infinitas posibilidades que impulsen el desarrollo sostenible de los sectores productivos del país, incluyendo la autoconservación de los negocios. El reto de Osa lo debemos asumir los empresarios, no solo como acto de filantropía, sino también, por sentido de justicia y respeto hacia la madre naturaleza que con su generosidad nos ha brindado herramientas para enfrentarnos a la competitividad del mercado y nos asegura la permanencia de la especie humana. |
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