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Costa Rica, Centroamérica y la UE: la ruta de un nuevo proceso Eduardo Lizano La suscripción de un acuerdo de asociación entre los países de Centroamérica (CA) y la Unión Europea (UE) plantea a Costa Rica la necesidad de establecer, desde un principio, los procedimientos mediante los cuales se llevarán a cabo las negociaciones. Ellas tienen diversas etapas. De hecho, se trata primero, de elaborar la posición nacional; luego, de establecer la posición de Centroamérica y, finalmente, de concretar el texto definitivo del acuerdo CA-UE. Estas notas se refieren solo a la primera de esas etapas. Es decir, al procedimiento relacionado con la definición de la posición de Costa Rica sobre cada uno de los temas a negociar. Primero, lo obvio Costa Rica debe elaborar una posición única sobre cada tema. Sería impensable, por ridículo, pretender más de una posición sobre un determinado tema. Segundo, para elaborar la posición nacional en los tres ámbitos (político, cooperación y comercial) del acuerdo, así como sobre los diferentes temas (inversiones, propiedad intelectual, bienes –agrícolas e industriales–, servicios, compras del Estado, solución de controversias y si se llegaran a incluir otros como asuntos laborales y medioambientales) se requiere un proceso de consultas. Estas consultas se llevarán a cabo con los representantes de las diferentes actividades y de los grupos interesados. El propósito de este ejercicio consiste en obtener de dichos representantes sus puntos de vista sobre las negociaciones. Las consultas, coordinadas por el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), deben contar con la activa participación de los ministerios relacionados directamente con cada uno de los temas. Tercero, una vez realizadas las consultas, el Gobierno de Costa Rica debe fijar la posición que planteará a los demás países del istmo para decidir la posición de Centroamérica ante la UE. La posición nacional ha de ser el resultado de la coordinación entre Comex y los ministerios e instituciones relacionados con los diferentes temas de la negociación (Agricultura, Industria, Medio Ambiente, Salud, Justicia, Trabajo, Hacienda, Contraloría General de la República, etc.). Cuando, inevitablemente, se presenten diferentes puntos de vista, la Presidencia de la República debe dirimir las discrepancias y resolver el problema. Estas situaciones surgen en primer lugar, debido a perspectivas diferentes: Comex tiene la obligación de mirar el bosque en su conjunto, los ministerios encargados de los diferentes temas, por su parte, tienen la tarea de observar algunos de los árboles del bosque. Y como es de esperarse, ambas visiones, algunas veces, no coinciden. Más complejo que Cafta Segundo, las discrepancias también pueden darse en razón de las pretensiones de determinados grupos de hacer prevalecer sus intereses particulares por encima de los intereses generales del país, o de hacerlos aparecer como si fueran los mismos. Y, en tercer lugar, los problemas se originan cuando los intereses de grupos empresariales no coinciden, por ejemplo, entre los productores de materias primas y los de bienes finales que las utilizan como insumo. Para finalizar, debe tenerse presente que la negociación Centroamérica-UE será bastante más compleja que la negociación del istmo con Estados Unidos (EE. UU.). En efecto, en el caso del Cafta los problemas más difíciles (productos “sensibles”) se resolvieron bilateralmente, es decir cada país centroamericano y República Dominicana con los Estados Unidos. Este procedimiento permitió que no fuera necesario elaborar una posición única centroamericana. Para efectos prácticos, hubo seis negociaciones bilaterales con los EE. UU. Un caso diferente En el caso de la UE, la situación es diferente por cuanto se trata de una negociación de región a región. Esto significa que los países centroamericanos deberán negociar una posición regional conjunta para cada uno de los capítulos e incisos del arancel externo o bien un arancel “virtual” que se utilizaría para iniciar los procesos de desgravación. Cuando esto no sea posible, Centroamérica solicitaría a los europeos excluir los respectivos productos o determinados temas, de la negociación, con lo cual la lista de excepciones se ampliaría sucesivamente. Por este camino, el acuerdo CA/UE será, a lo sumo, light (hacer pocas concesiones y lograr pocos beneficios). Así, habrá tres etapas de negociación: primera, entre los grupos de interés y el Gobierno coordinado por Comex para fijar la posición nacional. Segunda, en el ámbito regional, para concertar la posición centroamericana. Y tercera, la negociación entre CA y la UE. El camino por delante, como puede verse, es empinado, pero el esfuerzo bien vale la pena, siempre y cuando tanto CA como la UE estén dispuestos a suscribir un acuerdo de asociación que no sea light, es decir uno en el cual las concesiones sean importantes y los beneficios significativos para ambas partes contratantes. |
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