Estilos de Vida # 639
VINOS
Las medallas medallas del del vino
Subjetivos, caprichosos, injustos, exagerados, los puntajes y reconocimientos de un vino nunca dejarán felices a todos

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Son redondas, brillantes y no siempre cuelgan de una botella. Aunque a veces hay una.
Son las medallas que con orgullo muestran muchas de las etiquetas de los vinos alrededor del mundo. Premio, reconocimiento, un trofeo obtenido en diversos concursos internacionales. ¿Pero de qué se trata?
Primero, hay una verdad irrefutable, aunque un vino –tinto o blanco– haya obtenido varias medallas en un certamen, lo único que realmente importa es si a usted le gusta o no.
Naturalmente se impresionará si en el supermercado se topa una botella con relucientes preseas doradas, tal vez se decida y la compre, sin embargo, por mucho que un destacado panel de cata haya seleccionado ese vino como ganador, si su paladar le dice lo contrario, no hay nada que hacer.
Luego, hay que tener claro, que estas competencias no son como los Mundiales de Fútbol, dónde llegan los mejores (aunque un buen amigo no piense eso).
Por el contrario, en estas citas se invita a participar a las viñas (previo pago de alguna muestra enviada) y entre las que se aceptan y pagan se realiza la competencia. No hay ninguna selección previa.
Esto implica que muchos vinos no concursen, sobre todo aquellos que ya acumulan cierto prestigio y que arriesgarían bastante si les fuera mal.
Imagínese un gran chateau de Burdeos recibiendo una medalla de bronce. Sencillamente una vergüenza, un bochorno.
Por tanto, si encuentra un cabernet sauvignon con una gran medalla de oro no quiere decir que tenga el mejor del mundo en-frente, si no que se trata de un buen vino que logró conjugar una buena cepa, cosecha y trabajo enológico, y que seguramente no tuvo buenos competidores en ese certamen.
100
puntos es la máxima calificación que puede obtener un vino según elWine Spectator.
La suerte es también una variable a considerar y por lo general en un concurso los vinos se catan en series de varias bodegas, es decir, el premio dependerá, en más de una oportunidad, de qué botellas tenga al lado el vino en cuestión.
Certámenes en el orbe
Existen al menos 15 concursos de vinos en el mundo. Obviamente no todos tienen el mismo peso y trascendencia. La historia, el prestigio y el mercado donde se realizan marcan esa diferencia.
El International Wine Challenge es el más importante y se realiza desde 1983. El cerebro tras ese certamen es Robert Joseph, periodista inglés responsable de la prestigiosa revista Wine International .
La relevancia de este concurso está en la enorme cantidad de muestras que recibe de todo el mundo y, especialmente, el impacto que tiene uno de los mercados claves para el vino como es el Reino Unido. Una medalla de oro en el Wine Challenge sí que vale.
Otro clásico es el concurso relacionado a la feria Vinexpo, memorable exhibición que se celebra en Burdeos, Francia, y que en la pasada edición recibió más de 30.000 expositores, y no exagero.
Aunque los vinos del nuevo mundo se mueven con dificultad en la cuna del vino, sus resultados cobran mucha relevancia. Para su registro, desde el 2003 se llama Les Citadelles du Vin .
En el mercado del norte de Europa, el certamen más importante es el Concours Mondial de Bruselas , que se efectúa en Bélgica y en otras ciudades de ese país. Con el tiempo, el Concours ha ido creciendo y ganando respetabilidad y en la actualidad es uno de los más serios que existen.
También en el nuevo mundo del vino existen torneos de estos. En Chile por ejemplo está el Catad’Or Hyatt Wine Awards . Creado por los mismos organizadores del Concours Mondial . Y aunque en menor escala, es una buena referencia para la escena de lo vinos suramericanos, incluso porque suelen invitar jueces ingleses para calificar.
Otras competencias respetables son Vinalies en Francia, y Vinitaly en Verona, Italia.
Ya sabe entonces, cuando usted vea alguno de estos nombres en esas medallas que le cuelgan al vino, es muy probable que lo que consiga dentro de esa botella tenga importancia. Pero no lo olvide, finalmente su paladar es el que manda y decide.




