Istmo # 639
Ampliación remueve tierras y anima inversión del Canal
Panamá. A finales de octubre se otorgaría el segundo contrato
Las banderas de precaución anaranjadas ondean cuando un camión con materiales recién extraídos del suelo ingresa a la carretera interna del Canal de Panamá, lugar que vive una constante modernización.
A lo lejos, la bocina del tren que lleva contenedores entre el Pacífico y el Caribe anuncia el paso de vagones, que uno tras otro hacen que el tren parezca interminable.
Mientras tanto a un lado de la vía interoceánica y ya sin vegetación, el Cerro Paraíso vigila el paso de los buques.
Sin embargo los días de este cerro están contados, pues será removido para dar paso al canal de aproximación de las nuevas esclusas, en el lado pacífico del Canal. Mediante explosiones, sus 7,5 millones de metros cúbicos se convertirán en pedazos de montaña, que serán trasladados a un sitio cercano de disposición de materiales.
La voladura del cerro, así como la habilitación de ese sitio de despojos de 85 hectáreas, forman parte de la ampliación del Canal de Panamá, iniciada el 3 de setiembre anterior.
El primero de los ocho contratos de la ampliación fue otorgado a la panameña Constructora Urbana (CUSA), encargada de remover la mayor parte del Cerro Paraíso (de 136 metros de altura) y reubicar 3,4 kilómetros de una carretera interna del Canal, entre otras labores.
A finales de octubre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) otorgaría el segundo contrato, que incluirá la excavación de otros 7 millones de metros cúbicos de tierra y la desviación del Río Cocolí.
El principal propósito de la ampliación es que puedan transitar buques Pospanamax y puedan pasar al mismo tiempo dos barcos en sentido contrario.
Inversión gigante
Mediante explosiones controladas desaparecerán poco a poco 90 metros de altura del Cerro Paraíso, hasta quedar solo a 20 metros por encima del lago. Luego el resto de la montaña será removida por otro contrato de la ampliación.
Para la extracción del material, CUSA compró maquinaria pesada nueva por $23 millones “nunca antes vista en Panamá”, según el vicepresidente ejecutivo de la empresa, Carlos Fábrega.
La maquinaria que importará consiste en perforadoras, excavadoras y camiones con gran capacidad de acarreo de materiales, utilizada normalmente en megaproyectos mineros.
Minimizar el riesgo
Parte de los terrenos de la carretera por reubicar y otras zonas aledañas al Cerro Paraíso fueron utilizadas por Estados Unidos para maniobras militares, durante la época en que ese país administraba el Canal.
Debido al riesgo de que todavía permanezcan minas explosivas sin detonar, CUSA contrató a la firma local Isthmian Explosive Disposal para limpiar las zonas peligrosas y además a la empresa Austin Caribbean como suplidor y asesor de explosivos.
Esa compañía también fue subcontratada para las explosiones en el cerro, dijo Fábrega.




