Disminuir tamaño letra Aumentar tamaño letra Ir al Index  

Opinión

Artículos Edición # 639

Telefonía hoy y lo que viene

El despertar de la telefonía en América Central es solo un reflejo del impacto de la tecnología en la vida actual. Con 40 millones de habitantes en la región, poco más de 23 millones participan de este mercado desarrollado principalmente por entidades privadas y, en el caso de nuestro país, por el ICE.
Más Información


También el TSE habló

Rafael Madrigal Brenes

El resultado numérico del referendo es un hecho que no se cuestiona. En ese sentido, es válido afirmar que el pueblo habló.
Más Información


Otras voces

Resumen de editoriales de periódicos extranjeros
Más Información


¿Se repetirá elcrash de 1987?

Douglas Montero

Este 19 de octubre se cumplen 20 años de la peor caída de la Bolsa en los Estados Unidos en un solo día, en horas el índice Dow Jones cayó 508 puntos y tuvo una caída porcentual del 22,6%, poniendo fin a un mercado que se movía, al parecer, solidamente al alza.
Más Información


RSE y PYME suplidoras

Guido A.Monge

Es evidente que la globalización ha impulsado un proceso creciente de interdependencia económica y social, que involucra a las pequeñas y medianas empresas (PYME) como suplidoras de empresas y mercados locales, regionales o internacionales.
Más Información


Puntos de Vista

Panamá se incorporaría pronto a negociación

“Por el desarrollo y por mejorar la economía”

Cafta marcó el camino

Pedimos transparencia

Una relación más profunda

Una ronda organizativa

Imprimir Enviar

ENFOQUES

¿Un referendo económico?

Dennis Meléndez

Un amigo me comentó que consideraba que asuntos muy especializados, como un tratado de libre comercio, no deberían ser materia para un referendo. Y definitivamente tiene razón.

Es cierto que este instrumento es un lindo ejercicio de democracia participativa, pero desdichadamente, deja en manos de la gente el decidir sobre una materia que no todos entienden. El del 7 de octubre fue un ejemplo de ello.

No estoy seguro de que todos los que acudieron a las urnas estuviesen plenamente conscientes de los pormenores que implicaba el Cafta. La mayoría no contaba con elementos de juicio suficientes para ponderar beneficios y costos de cada uno de los argumentos esgrimidos.

Para muchos ciudadanos, valía tanto la posibilidad de perder nuestro más grande mercado potencial de exportaciones, como el remoto evento de que los estadounidenses se pudiesen llevar el agua en botellitas.

Ante la falta de elementos de juicio claros para decidir, mucha gente se orientó por indicadores subsidiarios: si les gustaban o no las personas que apoyaban o rechazaban el tratado; si tenían algo a favor o en contra de alguna de esas personas; si les daba miedo tal o cual argumento, independientemente de lo verosímil que pudiese ser; o simplemente porque les caían bien o mal los norteamericanos.

Aparte de eso, téngase en cuenta la multitud de intereses personales que se movieron: algunos rescataban rencillas pasadas; otros querían ganar relevancia y exposición pública, y no faltaron quienes solo querían preservar pírricas ventajas o prebendas.

El gran ausente fue el análisis económico serio. Vimos resucitar arcaicas posiciones ideológicas que reemplazaron fundamentos y principios elementales de la economía: 231 años de desarrollo de la teoría del comercio internacional se borraron de muchas mentes ilustradas; se ignoró la historia y se retornó al mercantilismo. Y en ocasiones, con cierta soltura, se comprometió la ética y la seriedad profesional.



Especiales

Especial: Responsabilidad social empresarial

Especial: Motores

Especial:

Media Kit | Suscripciones | Contacto

© 2007 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero.