Tecnología # 639
País con sed de computadoras
El Micit ya instaló 100 laboratorios, pero tiene 200 solicitudes comunales

MICIT /PARA EF
El director de la escuela de Puente de Piedra, en Grecia, Abelardo Chinchilla, trabaja desde abril pasado en una pequeña bodega de ese centro educativo.
Él decidió dejar la comodidad de su oficina para que el Micit pudiera instalar ahí un centro de cómputo.
Desde entonces la afluencia al laboratorio (conocido como Centros Comunitarios Inteligentes o CECI) es constante y la escuela tuvo que fijar un máximo de tiempo por usuario para dar campo a todos los interesados.
Aunque Chinchilla reconoce que hay fallas (hasta la semana pasada no habían llegado los técnicos para reparar dos de las seis computadoras y tampoco hay un funcionario para atender a las personas), él no duda de los grandes beneficios del proyecto impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micit).
“Falta afinar detalles, pero vale la pena”, dijo.
En estas dos últimas semanas de octubre, el Micit instaló el CECI número 100 . Pero la expectativa generada en las zonas rurales y urbanomarginales está poniendo a prueba a esa cartera, pues ya hay 200 solicitudes de igual número de comunidades interesadas en contar con su propio centro de computación.
“La gente entiende que sus hijos y ellos mismos deben tener acceso a la tecnología”, dijo Eugenia Flores, ministra de Ciencia y Tecnología. “La demanda va superar las metas”.
La instalación de los CECI en el 2007 fue posible por una donación de $1 millón del Gobierno de Taiwán y ¢200 millones aportados por el mismo Micit. Según Flores, al final del año se podrían completar unos 120 centros.
Ahora se espera que al final del presente mes se concrete una donación de $2 millones que se negocia con otro país para financiar más centros y acercarse a la meta de los 350 laboratorios comunitarios para el 2010.
Tocando la puerta
Para este ministerio, el éxito del programa será cuando ya no sea necesario instalar ni mantener centros de cómputo de este tipo, pues eso significará que se logró reducir la brecha digital.
Pero, en este momento, la necesidad de acceso a Internet y a las computadoras es la que mueve a las comunidades a informarse de los requisitos.
Por ejemplo, los vecinos de San Juan de Grecia ya contactaron a los de Puente de Piedra para conocer su experiencia.
El interés también surge con la información que publica la prensa.
Henry Rodríguez, presidente del comité del acueducto rural de San Isidro de San Ramón, se enteró por la información que vio en una televisora. Esta comunidad se dedica a la agricultura (cultivos de chayote, tomate y hortalizas) y los jornaleros reciben ¢20.000 de salario semanal.
El centro de cómputo en esta localidad ramonense se instaló hace dos meses en la oficina del acueducto y desde entonces –durante siete horas de funcionamiento diario– pasa ocupado tanto por adultos (60%) como por jóvenes y niños, apoyados por estudiantes de la Universidad de Costa Rica que cumplen así su trabajo comunal.
“Al principio, los niños no sabían encender las computadoras y ahora estas son parte de su vida”, dijo Rodríguez.
Sobre los problemas de mantenimiento, Carlos Cascante, viceministro de Ciencia y Tecnología, explicó que los centros cuentan con computadoras nuevas y sus respectivas garantías por tres años de Hewlett Packard. Esto, más una nueva partida del presupuesto del Micit, resolvería los problemas que se presenten.
Otros:
Galeria de fotografias de centros comunitarios inaugurados por el Micit.





