Estilos de Vida # 633
Lapa Ríos: un lugar de ensueño en venta
Hotel y área de bosque valen $8 millones, pero no los venden a cualquiera

Rodolfo González /EF
Aquí se hospedan catedráticos, actores y escritores, como Julia Roberts, ganadora de un Oscar, y Michael Crichton, autor de Jurassic Park.
Normalmente hay que reservar con seis meses de plazo para tener espacio en uno de los 16 bungalows que se distribuyen entre 404 hectáreas de bosque.
Su ocupación promedio supera el 80% anual, pero sus dueños, los estadounidenses John y Karen Lewis, tienen el proyecto en venta por la suma de $8 millones.
Aducen motivos personales para el cambio, porque el negocio es bueno y tiene un sólido nicho de mercado con respaldo internacional.
Por ejemplo, en mayo, la organización Rainforest Alliance premió al hotel por integrar a la comunidad de Osa en el trabajo (todos los empleados son de la zona) y respetar el ambiente. Además, en agosto, la revista mundial de turismoTravel and Leisure incluyó a Lapa Ríos en la lista de los 25 mejores hoteles de la región y Suramérica. ¿Entonces por qué se retrasa la llegada de un nuevo propietario?
Arnay García, gerente administrador de Lapa Ríos, dijo que son muchos años de buscar a un empresario con su misma filosofía ambiental.
“No queremos un hotel tipo Four Seassons aquí. La condición es respetar un estilo de turismo de pocas cabañas y que se mantenga la extensión actual del bosque”, explicó García.
Jorge Arrieta, gerente del hotel, está preocupado por el proyecto gubernamental de construir un aeropuerto internacional en la Zona Sur.
“El temor es que sea ese el primer paso para convertir la Península de Osa en otro Guanacaste. Tenemos modelos turísticos diferentes. Aquí la biodiversidad es lo que importa”, dijo Arrieta.
El Financiero hizo maletas y pagó una noche en el hotel para conocer cuál es la experiencia que ofrece a los turistas esta empresa tan selectiva con sus inversionistas. Esto fue lo que sucedió.
La conservación vende
Cuando uno baja del avión en Puerto Jiménez, en la pista ya lo espera el personal de Lapa Ríos. Ellos se hacen cargo del equipaje y ofrecen la posibilidad de una última llamada (no hay teléfono, Internet ni aire acondicionado en el hotel, pero sí electricidad y ventiladores). A los huéspedes también se les brinda una bebida fría antes de abordar el vehículo que se dirige a las instalaciones.
El viaje entre la pista aérea de Puerto Jiménez y Lapa Ríos es de aproximadamente una hora. En el trayecto el paisaje cambia drásticamente de potreros de ganadería a bosque secundario.
Al llegar al hotel, los huéspedes son recibidos por funcionarios que dan la bienvenida, explican la filosofía de la empresa y detallan los posibles tours . Si es hora de almuerzo, la reunión es en el comedor.
Las tres comidas están incluidas en el precio de la estadía (en temporada baja $110 para nacionales y $220 para extranjeros. En la alta el monto sube a $300). El precio incluye un tour por la reserva de 404 hectáreas, propiedad del hotel.
La comida en Lapa Ríos es buena, aunque no excepcional. En cambio, las habitaciones son muy cómodas y elegantes, a pesar de que mantienen una apariencia rústica.
La vista desde los bungalows es impactante: el amanecer se puede apreciar en todo su esplendor sin levantarse de la cama.
Los techos son altos, construidos con palma, al estilo de los palenques de los aborígenes costarricenses de influencia suramericana.
Las habitaciones tienen pisos de madera finamente tratados, una enorme terraza para tomar el sol, con un jardín privado y dos duchas: una en el jardín y otra en la habitación. Esta última está hecha con piedras de río.
Todas las mañanas, el personal deja en la entrada de cada palenque una bandeja con café. El servicio al cliente es la principal fortaleza de este hotel.
En un sondeo realizado con cinco huéspedes extranjeros, la relación costo beneficio resultó bien valorada.








