Opinión
El para qué de la bancarización en Costa Rica

Ronulfo Jiménez
Economista
El sistema financiero contribuye al desarrollo económico y social al movilizar el ahorro nacional hacia los proyectos productivos de las empresas y a las actividades de consumo de los hogares.
Esta contribución al desarrollo es mayor si el sistema financiero otorga sus servicios a amplios segmentos de la población.
En particular, se pone atención del acceso a los servicios financieros de las micro, pequeñas y medianas empresas y los hogares. El grado de cobertura que tengan los servicios financieros en las empresas y las personas es lo que se denomina bancarización.
En América Latina la bancarización es baja. En el Congreso Bancario organizado por la Asociación Bancaria Constarricense, la doctora Lilliana Rojas hizo una presentación sobre el tema donde señaló que la población de América Latina se encuentra poco bancarizada en comparación con otras regiones.
Costa Rica no sale muy bien parada en bancarización, según la doctora Rojas. En dicha presentación se menciona que el 29% de los adultos en Costa Rica tienen acceso a los servicios financieros formales o semiformales, en tanto que ese porcentaje es de 60% en Chile que es el país líder en América Latina y del 90% en los países desarrollados.
Sorprende un porcentaje de bancarización tan bajo para Costa Rica.
Personalmente, el “olfato” me dice que la cifra debe estar subestimada. Sin embargo, lo cierto es que en Costa Rica no existe información pública fiable y reciente de cuál es el grado de bancarización.
Resulta paradógico, por un lado, que en el discurso político y académico haya un amplio interés por el acceso de las pequeñas empresas al crédito (banca de desarrollo, lo llaman algunos), pero por otro lado, no hay ningún estudio reciente que investigue ¿qué porcentaje de las pequeñas empresas usa crédito? ¿de qué fuentes? y ¿cuáles son las características de estos créditos?.
El último estudio en este aspecto lo hizo la Academia de Centromérica en 1988 para productores agrícolas.
Mi experiencia me indica que la ausencia de información siempre revela algo.
En este caso nos indica que no hay una política pública en el tema de la bancarización. Hay acciones aisladas del Estado en este campo; por ejemplo, lo que hacen los bancos estatales.
Sin embargo, la bancarización no es un asunto exclusivo de los bancos o de los intermediarios financieros, pues hay obstáculos a la bancarización en el entorno económico, en el sistema legal y en la regulación bancaria.
Sería deseable un diálogo entre las autoridades y los banqueros para establecer una agenda común para lograr ampliar la bancarización.
Para esto habría que iniciar por tener cifras fiables y recientes del acceso de la población a los servicios de depósito, de pago y de crédito del sistema financiero, así como un análisis de los obstáculos de la bancarización que debería contemplar los servicios bancarios, los bursátiles (en particular los fondos de inversión) y los servicios de las operadoras de pensiones.
Esperemos que después de resuelto del tema del Cafta, la bancarización sea una prioridad de las autoridades en la formulación de la política económica.




