Economía y Política # 678
Libertarios en margen de error
Cae apoyo a este partido, al punto de no saberse con certeza su capital electoral actual

archivo /PARA EF
Nació con un espíritu antimonopolista, por el derecho a la libertad, a la propiedad y con un decidido reto al papel omnipotente del Estado.
Hoy, el espíritu del Movimiento Libertario se desdibuja mientras sus miembros se debaten entre seguir por el sendero de la línea liberal que lo vio nacer o sacrificarlo para ser una opción más apetitosa para los votantes.
El electorado está castigando a esta agrupación minoritaria que en sus inicios, 1997, mostró su rostro de derecha extrema y 11 años después se le cuestiona sobre su verdadera ideología.
El apoyo es tan bajo que en este momento se ubica dentro del margen de error, es decir, en un rango cuyo porcentaje es tan pequeño (máximo 2%) que no existe certeza de su capital electoral. El margen de error sobre una muestra de 1.200 personas, es de más-menos 2,8%.
La simpatía hacia el partido y hacia la fracción legislativa, diezmada a cinco por la salida de Evita Arguedas, da cero.
Las encuestadoras no se atreven casi a dar una cifra del respaldo que tienen hoy.
Una medición de Borge y Asociados, en mayo pasado para la revistaPoder , le da a este movimiento un 2% de apoyo, por debajo hasta del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC), con todo y el terremoto que lo sacudió.
En abril, otra encuesta hecha por Demoscopía paraAl Día reportó un apoyo a esta agrupación del 1,3%.
La variación es importante, después de que en las elecciones del 2006 obtuvieron para presidencia casi 10%.
Lo mismo pasa al evaluar la labor de la fracción: mientras un 2% la apoya, otro 2% la censura.
Sin embargo, el presidente del partido, Otto Guevara, se despega de ese malestar y los costarricenses lo siguen viendo candidateable.
En un estudio de Unimer, de marzo pasado paraLa Nación , obtuvo un apoyo del 54%, siete puntos más que el año pasado.
En la medición de Borge y Asociados, el 46% ve bien que Guevara vuelva a aspirar a la Presidencia, mientras que el 38% lo considera mal.
EF quiso hablar sobre toda esta situación con Guevara, pero está fuera del país.
El presidente alterno, Federico Malavassi, indicó que su partido se ha desdibujado porque en algunos de sus elementos “se ha perdido el afán de cambio y ha entrado una fatiga de posición”.
Beligerantes y complacientes
Pero ¿qué hace peligrar el futuro de este preadolescente partido?
En el gobierno de Abel Pacheco, a la fracción libertaria se le calificó como la principal fuerza obstructora y fiscalizadora del oficialismo.
Sin embargo, en lo que llevamos de esta administración pasó a ser una fracción muy cercana y quizá hasta complaciente con el Gobierno, sobre todo en la agenda medular del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta) y las leyes complementarias.
Otrora, por su ideología original, esta fracción habría sido la que levantó la bandera por la apertura del INS y del ICE.
1,8%
es el promedio de apoyo al Movimiento Libertario, del 2007 a la fecha, según Demoscopía.
54%
se manifestó a favor, en marzo pasado, de que Otto Guevara sea el candidato, según Unimer.
Pero en todo este proceso de apertura, se han limitado a seguir los pasos del Ejecutivo y ni siquiera recuperaron la frase que repartían hace 11 años en calcomanías: “Donde hay un monopolio, esté donde esté, no hay libertad”.
“Antes, lo que decían era congruente con lo que hacían, ahora se ve plegada con la propuesta básica del Gobierno”, dijo Carlos Paniagua, de Unimer.
Para muchos sectores, la cercanía de la agrupación con el oficialismo quedó en evidencia con la decisión de la diputada Arguedas de separarse de la bancada. A ella la ubican muy al lado de los hermanos Arias.
Mientras que el ideólogo Malavassi insiste en que su partido debe volver a las raíces, Guevara es pragmático y sabe, lo ha dicho, que con esa posición radical de derecha en este país no pasará de seis diputados.
La única forma en que sus aspiraciones presidenciales puedan superar el menos del 10% de apoyo que obtuvo en las elecciones del 2006, es moviéndose más al centro del dial ideológico.
La radicalización del partido y la oposición permanente no lo hace apetitoso para los sectores populares costarricenses, acostumbrados a una historia política de centro-derecha.
Esta indefinición ideológica y la incertidumbre sobre el camino que quieren seguir tiene sus réplicas también en el Congreso.
Los cinco diputados no jalan parejo y la fracción está dividida.
Algunos se mantienen en la línea beligerante y confrontativa de Malavassi, como Mario Quirós y otros como , Luis Barrantes, son más mesurados, al estilo por el que estaría apostando Guevara.
Esa división de posiciones provoca enfrentamientos internos en la fracción, donde casi todos quieren mandar y habría sido la causa de la reciente renuncia del nuevo jefe de fracción, Ovidio Agüero, quien no se ha podido sustituir porque ni entre los cinco se ponen de acuerdo.
Diputados de las otras fracciones incluso bromean entre ellos preguntándose quién manda entre los libertarios. Hasta piensan dos veces en negociar con ellos, porque temen que después de que llegan a un acuerdo verbal, a la hora de la hora, incumplen.
Las diferencias también se manifiestan en las discusiones de proyectos de ley, pues algunos de los diputados libertarios apoyan iniciativas que distan de la filosofía del partido, como por ejemplo, el de impuestos a casas de lujo.
Liderazgo a medias
¿Dónde está el liderazgo de Otto Guevara en el partido?
Este abogado inteligente y beligerante, de imagen presidenciable y de verbo elocuente, se mantiene con una distancia prudencial de los legisladores, según dicen cercanos colaboradores para que ellos hagan su trabajo con libertad.
Pero pareciera que esa estrategia no está dando buenos resultados al partido y urge definir un plan con la fracción.
Quizá es difícil predecir el futuro del Movimiento Libertario para el 2010, pero si no superan esa contradicción interna van a sacar resultados presidenciales menores que en el 2006.
Víctor Borge, de Borge y Asociados, cree que en diputados les irá bien, sobre todo si Guevara es candidato.
Sin embargo, es imposible sostener un partido político con una estructura dividida y con nebulosas en el camino a seguir. Mientras superan esta crisis, sus contendientes hacen esfuerzos para ganar terreno. El 2010 está a la vuelta de la esquina.

