En Portada # 678
En Pococí. Hay una finca orgánica modelo
Levantaron La Pulga

Gilda González /EF
Todas las mañanas, al salir el sol, Kevin sale a buscar los huevos que dan sus pollos y alimentarlos para que produzcan más.
A sus 11 años aprendió que la alimentación más sana es la que brinda la producción orgánica, a la que se dedican sus padres desde hace seis años.
Nelson Montero y Elizabeth Vargas crearon la finca orgánica La Pulga, en Pococí de Limón. La bautizaron así por una plaga de pulgas que tenía cuando la adquirieron en 1999.
Los cambios los hicieron convencidos de que la producción orgánica es la única forma de cuidar la salud de su familia formada por cinco miembros.
La finca les abastece el 75% de lo que consumen.
Pero también se aventuraron en la producción orgánica para venderle a consumidores que comienzan a preferirla.
En 10 hectáreas, tienen sembrado diferentes plantas y arbustos que poco a poco complementaron con cerdos, vacas, gallinas en pastoreo, cabras y hasta patos.
Al mismo tiempo producen abono orgánico, ñame, papaya, guanábana, plátano, cítricos, hortalizas, frijoles, maíz, leche de vaca, de cabra, queso crema, seco, yogur y los huevos caseros de los que se encarga Kevin. El ñame es el único que exportan.
Poco a poco lograron una finca equilibrada y estructurada, a la que se integró toda la familia.
“La base de una finca integrada es la familia. Todos tenemos que aportar un grano de arena”, dice don Nelson.
El sistema que mantienen es modelo para otros agricultores de la zona del Atlántico y fuera, que llegan a aprender de su experiencia.