Tecnología # 681
Unalaptop en cada pupitre
1.155 colegiales de cinco centros privados la usan como parte de sus útiles

Los estudiantes de noveno, décimo y undécimo año del Colegio Saint Francis llevan su computadora portátil a clases diariamente y la utilizan como un cuaderno, para presentaciones conectándola a un proyector y para tener acceso a sitios de Internet permitidos a través de una red inalámbrica con el sistema WiFi.
Esta facilidad podría incorporarse al resto de niveles de secundaria el próximo año de forma opcional. “La laptop ya es parte de los útiles de los estudiantes”, dijo fray Víctor Mora, director general del Saint Francis.
Esta institución y otros cuatro centros educativos consultados por EF (Country Day School, Colegio Lincoln, Colegio Británico e Internacional SEK) suman 1.155 estudiantes de los niveles más avanzados de secundaria –cerca de una cuarta parte de su alumnado– que llevan las portátiles de forma opcional u obligatoria. En el SEK la institución presta el equipo.
El uso de la laptop , las redes WiFi y los proyectores se complementa con pizarras interactivas , videoconferencias, cámaras de video y fotografía para exposiciones, y equipos de multimedia (pantallas LCD y plasma, DVD o televisores planos).
“En este ambiente de trabajo los jóvenes están muy cómodos”, dijo Jack Bimrose, director del Lincoln, donde la portátil es aún opcional mientras se define si las familias la compren o el Colegio la alquila. Para preescolar, primaria y grupos de secundaria de primer nivel, hay modernos laboratorios de cómputo .
Cambios en todos
El uso de la tecnología implica modificaciones de todo tipo.
A nivel pedagógico, los recursos de tecnología se integran a los contenidos y los estudiantes realizan investigaciones como estrategia de aprendizaje.
“Eso ayuda a una educación entretenida”, aseguró Michael Parrales, jefe de tecnología de Country Day School, donde en un año será obligatorio que los estudiantes de noveno a último año de colegio tengan su laptop .
Además, se realizan videoconferencias con centros educativos de Estados Unidos y en el Lincoln hasta se realizó una con estudiantes de Irak, lo que permite compartir información de cada país, profundizar temas y recibir conferencias con científicos.
Los estudiantes disponen de sitios web con material educativo en línea y en algunos casos pueden incorporan dispositivos con WiFi como reproductores MP3 o MP4, teléfonos inteligentes (el iPhone) y consolas de juegos tipo Nintendo o PlayStation).
También varían sus hábitos de seguridad. Los estudiantes pueden dejar las computadoras en el colegio, pero no la tendrán para sus tareas y la recogen hasta el siguiente día.
En el caso de los padres y madres se les envía boletines electrónicos a sus cuentas de correo electrónico. Además, tienen una clave para usar el website de los centros para verificar tareas y asignaciones de sus hijos, así como las calificaciones.
Según Juan Carlos Chaves, asistente de tecnología del Colegio Británico, se envía la información del centro a los estudiantes y a sus tutores.
Este esfuerzo de élite no está exento de dudas. “Nos preocupa la brecha que se está abriendo con los centros públicos”, afirmó Bimrose, del Lincoln.
Para los centros educativos privados esto implicó una fuerte inversión que en algunos casos supera los ¢25 millones, incluyendo dotar de equipos portátiles a los docentes.
Los centros partieron de una definición de políticas de modernización y actualización tecnológica, que involucró a los padres y madres de familia, para disipar preocupaciones, y a los docentes, quienes recibieron capacitación.
Asimismo la inversión incluye equipos y redes de fibra óptica entre edificios, cableado estructurado de alta capacidad internos y las redes WiFi en los campus que soportan la alta demanda.


