Editorial
Una cantera de talento
Edición 697En nuestra edición de la semana pasada, dos reconocidos economistas costarricenses enumeraron –en la sección Opinión– una serie de fortalezas y debilidades del país frente a la crisis financiera internacional. Ambos analistas se enfocaron, tal y como se los había solicitado EF, en aspectos económicos y financieros, por lo que en este editorial deseamos destacar un factor más a nuestro favor, propio del campo laboral: la alta calidad del recurso humano de que dispone esta nación.
En efecto, frente a los embates externos que se avecinan, y que sin duda se profundizarán en el 2009, Costa Rica debe apelar –entre otras importantes cartas en su poder– a la rica cantera de profesionales y empresarios jóvenes de que dispone.
La anterior afirmación no es simple retórica, declaración cajonera o frase prefabricada sin sustento alguno. Por el contrario, es un hecho que se fundamenta en la realidad; de ello han dado testimonio –solo para citar una de las múltiples evidencias– las importantes compañías transnacionales que se han instalado en nuestro país atraídas y seducidas por las virtudes del capital humano nacional.
Escriba sobre el editorial
En la presente edición contamos con otra prueba contundente al respecto: el especial denominado “40 menores de 40”, el cual este periódico publica por octavo año consecutivo. Se trata de un proyecto en el que se destaca y reconoce a personas menores de 40 años que tienen a su haber carreras exitosas o que exhiben una serie de logros concretos en sus trabajos, sea en la empresa privada o en instituciones públicas. Sobra decir que esta publicación llena de satisfacción a este semanario; también debería ser motivo de orgullo para todos los costarricenses, y fuente de aliento, sobre todo en estas horas de incertidumbre sobre lo que nos deparará el año venidero.
Anima saber que esta cantera de jóvenes talentosos no se compone única y exclusivamente de los 40 empresarios y profesionales de esta edición. Si sumamos a las personas destacadas en años anteriores, específicamente desde el 2001, tenemos el gratificante resultado de 320. Y es indudable que con esa cifra no se cierra la operación; hay muchísimos más elementos por adicionar o multiplicar.
Definitivamente, el país –y en especial las empresas– deben echar mano a este recurso humano de alto nivel con el objetivo de que el transitar de Costa Rica por la difícil situación que se aviene –“vacas flacas”, según las palabras del presidente Óscar Arias– sea lo menos traumática posible.
Y es que se trata de gente estudiosa, visionaria, innovadora, amante de los retos, que practica la planificación estratégica y se enfoca en las posibilidades más que en los obstáculos, solo para mencionar algunos de sus atributos. En resumidas cuentas, personas que contribuyen de manera eficaz y pragmática al desarrollo del país y el bienestar de su población. De esta actitud constructiva deberían aprender aquellos personajes y sectores de la vida nacional interesados solo en llevar agua a sus molinos mediante la demagogia, el populismo, el oportunismo, el obstruccionismo, el cinismo, el cálculo egoísta, la mezquindad, los aires y poses mesiánicas, la defensa a ultranza de intereses y derechos exclusivos y otros vicios que desafortunadamente forman parte de nuestro diario vivir. ¿Hará falta dar nombres de estos actores? Pensamos que no, pues todos los conocemos; diariamente se delatan a través de los medios de comunicación.
Jóvenes talentosos como estos “40 menores de 40” demandan del Gobierno, la clase política en general, la academia y las empresas los mejores esfuerzos y sacrificios en pro de velar por la protección del empleo en tan complicada coyuntura internacional.
