En Portada
Compartir Enviar Imprimir Comentar RSS
El Financiero

Garrett Britton /para ef

Eduardo Villafranca

El anfitrión del turismo sostenible

Él lidera el negocio de turismo sostenible más reconocido del país cuyo modelo se exportó este año a un segundo hotel de la empresa.

Él, Eduardo Villafranca Sargent, no es académico ni político, es un empresario que habla de promover la equidad y de enfrentar el cambio climático.

El reconocimiento de El Empresario del Año, que designa EF, lo encontró cuando está por pasar a otro nivel, con una empresa que se dedicará a orientar a los empresarios hacia la auténtica responsabilidad social en sus negocios.

Eduardo Villafranca Sargent ha demostrado cómo actúa un buen anfitrión, muy lejos de la actitud de hoteleros y dueños de proyectos en zonas turísticas cuestionados este año, con un modelo de negocio que se extiende a la comunidad en la que opera, que fomenta su progreso y se nutre de ella para que el negocio sea exitoso.

Por ese éxito demostrado en tres quinquenios en el Hotel Punta Islita y por el arranque este año del Hotel El Silencio, Eduardo Villafranca fue designado por EF El Empresario del Año 2008.

De peón a empresario

Cuando se le preguntó por su mayor satisfacción como empresario, Eduardo Villafranca dejó su historia y entró en otra.

Mairon Viales es un guanacasteco vecino de Punta Islita que comenzó trabajando como peón y hoy es el dueño de una empresa con 54 trabajadores.

El suyo fue el ejemplo que don Eduardo dio como respuesta.

Cuando Hotel Punta Islita comenzó a operar, en 1994, decidió impulsar a personas que le dieran los servicios y productos que requería para operar.

Mairon Viales pasó, como empleado del Hotel, de peón, a capataz y luego a jefe del departamento de remodelaciones.

Identificado su potencial, le ofrecieron que operara su propia empresa. Se le dieron reglas que debía cumplir para ser contratado y hoy, además de hacerles trabajos a ellos, labora en otras cuatro construcciones.

“La generación de microempresas es lo que me ha dado más satisfacción porque es un proceso en que la gente se va educando integralmente y en poco tiempo”, reflexionó Villafranca.

Como él dice, esto es ser socialmente responsable, pero además baja los costos y mejora el servicio en el negocio.

En el mundo hay suficiente riqueza para que todos vivan bien. Las empresas deben hacer alianzas con los gobiernos. Pero deben ser todas.

“Son inversiones que hay que hacer en el corto plazo que se pagan en el mediano (...). Cuando empezamos necesitábamos atender problemas en refrigeración, en las bombas de agua, en los aires acondicionados. ¿Traerlos de San José o capacitar a la gente? Parece obvio lo que hay que hacer.”

¿Por qué no lo hacen los empresarios?, se le consulta.

“¿Es pereza mental, desconomiento, o qué se piensa solo a corto plazo? Yo tiendo a creer que es lo último. También hay algo de menosprecio por la gente, la sorpresa es que la gente que se desarrolla como microempresaria aprende muy rápido”.

El CSI de Punta Islita

Otras satisfacciones llegaron solas.

Todos los empresarios de la zona que les dan servicios se unieron en el Comité Solidario de Islita, algo que ellos jocosamente denominan el CSI de Punta Islita. Esto fue algo que surgió como iniciativa de ellos y él, comentó, participa como invitado.

“Este comité es reflejo de madurez cívica”. Su satisfacción se da porque, de alguna forma, el Hotel influyó para que haya un grupo con ambiciosos planes para desarrollar, de forma sostenible, la comunidad.

Más allá de mar y montaña

El Silencio es el segundo hotel del Grupo Islita. Suma una inversión de $6 millones y comenzó a operar este año.

Con 16 casas,spa , recorridos en la montaña hacia tres cataratas, está situado en Bajos del Toro, Alajuela, en medio de dos parques nacionales.

De las 210 hectáreas que tiene la finca, 200 se preservarán como bosque para aprovechar la biodiversidad de la zona para investigación científica y disponer el recurso forestal para la venta de oxígeno. Según Villafranca, el programa de responsabilidad social se diseñó antes de comenzar a construir.

Así, se definieron las políticas de contratación del personal, de los proveedores y, desde antes de levantar la obra, se comenzó a trabajar con losstackeholders es decir, con la comunidad, los empleados, los proveedores y los clientes. “En El Silencio vimos qe podíamos aprovechar prácticamente toda la experiencia desarrollada con Punta Islita”, mencionó.

Actualmente la persona que está al frente de El Silencio es su esposa, Karin Zürcher.

Hace seis meses fundó, junto con Arturo Arrea, la empresa Responsible Business Alliance, para dedicar más tiempo a asesorar a empresas a crear proyectos de responsabilidad social.

Su criterio es que los problemas de pobreza, cambio climático y escasez de recursos naturales son un asunto de emergencia, donde no se puede trabajar con remiendos.

“En el mundo hay suficiente riqueza para que todos vivan bien. Las empresas deben hacer alianza con los gobiernos. Pero deben ser todas. Ahora quiero dedicarle más tiempo a eso”.

Bookmark and Share Enviar Imprimir Comentar RSS
MULTIMEDIA más
dele click a la imagen para ampliardele click a la imagen para ampliardele click a la imagen para ampliar
INFORMACIÓN RELACIONADA
©2008 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero.