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Estilos de Vida

Artículos Edición # 649

Comediantes con mente empresarial

El Financiero

Rodolfo González Ulloa

Hacer reír al costarricense produce mucho dinero, pero convertir esta actividad en una fuente de ingresos estable requiere mentalidad y organización empresarial con visión de largo plazo.
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CLASE EJECUTIVA

Tiempo, pintura y velocidad

Joaquín Rodríguez

Por años se ha anunciado “la muerte de la pintura”, que figura en el imaginario colectivo, junto con la escultura, como la cúspide de las artes visuales.

Por un lado, es verdad que la pintura llegó en el modernismo (hasta 1945 más o menos) a un grado difícil de superar.

A partir de entonces se dan reciclados que le han permitido a la pintura seguir “respirando”. De ahí que resulte casi imposible innovar en este campo. Por ello, los jóvenes artistas prefieren medios menos explorados (el video es el favorito seguido de cerca por los performances y la fotografía).

La pintura requiere años de entrenamiento. Exige disciplina y una considerable inversión de tiempo para conseguir resultados aceptables.

Y hoy por hoy, tiempo es lo que menos hay.

La revolución digital también ha hecho su parte, y con programas sofisticados ya no hace falta invertir años aprendiendo a pintar. Por eso, en una muestra internacional los pintores son minoría y los superan fotógrafos, videoartistas y los“performers” .

No obstante, la pintura campea señorial en las subastas. Se trata de eventos muchísimo mas conservadores que cualquier muestra o exhibición. El “arte” que llega a las subastas es usualmente muy añejo y tiene una aceptación ganada a fuerza de años. Los precios astronómicos de la pintura no los logra ninguna otra manifestación artística.

Quizás esta alianza con el dinero le ha hecho daño a la pintura: se sospecha de su excesiva comercialidad. Pero esta apreciación, a pesar de no ser errada, sí es injusta. El mercado del arte es omnívoro, y cuando no hay pinturas disponibles, se echa mano de videos o instalaciones para conseguir precios récord.

En defensa de la pintura podemos decir que es el arte de la lentitud, de aprender a acariciar el tiempo con un pincel y colores. En un mundo en el que todo esta enfocado al rendimiento y la velocidad, el arte de pintar buenos cuadros perdura como una isla en medio de un mar furioso de aceleración, y nos recuerda que no solo hace falta tiempo para apreciar el arte, sino para hacerlo.



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