Opinión
Artículos Edición # 649
2007: logros y desafíos
El Gobierno merece un reconocimiento por los resultados económicos alcanzados durante el 2007. El crecimiento de la producción terminará en niveles elevados, hay mayor empleo, la pobreza se redujo y la situación fiscal ha mejorado.
Un mensaje claro y acertado
En torno al sistema de bandas
Economías latinas en el 2008
ENFOQUES
Contra quimeras
Constantino Urcuyo
La pobreza no existe, existen pobres. La delincuencia no existe, existen delincuentes. Y no existe el narcotráfico, solo narcotraficantes. Nos encontramos con terroristas, pero en ningún lado con el terror.
Estas afirmaciones parecen obvias, pero quienes edifican estas entidades fantásticas las rechazarían. Cuando se procura erradicar la pobreza, desaparecer la delincuencia, eliminar el tráfico de drogas o aniquilar el terror es necesario construir mitos, para ingresar en la fantasía de la guerras, con su lógica de blancos y negros.
La edificación de estas quimeras lleva a los fracasos de las soluciones. Las ilusiones solo existen en las fantasías. La pobreza obedece a factores sociales, la delincuencia responde a una interacción entre condiciones económicas y culturales, el terrorismo es una táctica militar aplicada en diversas circunstancias, por diversos actores, y por muy distintas razones y sin razones.
El delirio lleva a la búsqueda del mal absoluto y a soluciones simplistas. Los males sociales continuarán surgiendo de la condición humana, lo que no quiere decir que debamos cruzarnos de brazos; hay buscar sus causas y reconocer las condiciones que los rodean.
No creer en Dios llevaba a la hoguera, los fabricantes de whisky en la época de la prohibición se convirtieron en respetables políticos, la pauperización absoluta del pasado se relaciona hoy con la carencia de educación, y algunos terroristas del ayer son hoy jefes de estado reconocidos.
¿Por qué estas ficciones? Porque los monstruos generan miedo, y frente a ellos estamos dispuestos a sacrificar libertad a cambio de protección. La monstruosidad y lo absoluto justifican la utilización de cualquier método contra adversarios que han perdido su humanidad al disolverse en la alucinación del miedo. Es más fácil pedir penas más duras contra la delincuencia que comprender el fenómeno. Es más fácil combatir la pobreza en abstracto que diagnosticarla y proponer medidas concretas.
No nos dejemos asustar con enemigos absolutos, no nos engañemos con objetivos inalcanzables. Antes de juzgar, debemos comprender, para luego pasar al cómo, inicio de toda respuesta creativa.