Opinión
Artículos Edición # 649
La economía en el 2008
El 2008 aparece con riesgos y oportunidades importantes. En lo macroeconómico, el sector real puede continuar con crecimientos altos, aunque el horizonte internacional se ve nublado por la crisis bancaria de las subprimes y los precios del petróleo y alimentos.
Más allá de la macroeconomía
Exportadores e impuestos
Lecciones para las Mipes
Otras voces
“Un tema manejado de forma pésima”
“Demasiado ruido”
“No existe una fecha fatal”
“El tiempo no alcanzó”
“Los responsables somos los 57 diputados”
ENFOQUES
2008: buenos augurios
Dennis Meléndez
El nuevo año se presenta con rasgos positivos.
Si bien la economía norteamericana podría caer en un bache recesivo, las economías emergentes, principalmente asiáticas, se presentan como un motor de repuesto para la economía mundial. Aunque a nivel interno habrá repercusiones de lo que pase en nuestro principal socio comercial del norte, es improbable que vayan más allá de un sismo de moderada magnitud.
Otros factores singulares, como la eventual entrada en vigencia del Cafta, el nuevo brío que pareciera tendrán los proyectos de infraestructura y la llegada de nuevas inversiones, podrían ser catalizadores del crecimiento.
No es probable que el crecimiento supere al de años anteriores, pero sí será lo bastante elevado como para mantener el auge económico. Si tuviese que apostar, situaría el crecimiento del PIB cerca de 6%.
Inflación. La estabilidad de precios dependerá del éxito que tenga la política cambiaria. La acumulación de reservas monetarias internacionales es una bomba de tiempo, puesto que, la obligada inyección de circulante para la compra de divisas reactiva la demanda interna y produce presiones inflacionarias. Mientras el tipo de cambio no toque fondo, continuarán los apuros del Central para contener la inflación. Este evento podría tomar no más de cuatro meses. De ser así, la inflación de 2008 podría ser inferior a la del año pasado, quizás cercana a 8%.
Riesgos. Esas perspectivas penden de varias amenazas. La más importante es la posibilidad de que se impida la vigencia del Cafta, en contra de la voluntad popular. Aunque eso facilitaría la labor del Banco Central para controlar la inflación, por la salida de capitales y consiguiente desacumulación de reservas, sería lo peor para el crecimiento, el empleo y la disminución de la pobreza. Otras amenazas podrían surgir de la escalada en los precios del petróleo; una eventual retracción del turismo, por la delincuencia o mala infraestructura; por imprevistos climáticos o por enrarecimiento del entorno político.