Estilos de Vida # 675
VINOS
La persistencia se llama pinot noir
Dolor de cabeza para el productor, pero un placer enológico para el consumidor

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La uva pinot noir es una de las grandes del mundo vinícola.
Materia prima única de los tintos de Borgoña, su fama la precede y los enólogos de medio mundo intentan domar su carácter algo arisco y su frágil delicadeza para extraer de ella todo su potencial.
En muchos mercados nunca han gozado de gran prestigio los vinos elaborados con pinot noir , tal vez porque se trata de paladares que están menos entrenados en la sutileza que en la contundencia y fuerza.
Sobre la mesa, los catadores–algunos de ellos tan locos por el pinot noir como ese Miles, cuyo papel interpreta Paul Giamatti en la película Entre copas , esa cinta que relanzó el consumo de esos vinos en Estados Unidos–en su mayoría deliran y celebran tanta suavidad, frutosidad y aroma metidos en una botella.
Un dolor de cabeza
De origen f rancés, se trata de una variedad de ciclo vegetativo corto que además presenta ciertas dificultades para cultivarla como así también para vinificarla.
Además de tintos, es una de las tres uvas con las cuales se elaboran los mejores espumantes franceses, fruto de los ensamblajes.
Pero a juicio de muchos el pinot noir es un dolor de cabeza para los productores, aunque uno de los placeres enológicos más sublimes para el consumidor.
Sólo crece bien bajo determinadas condiciones y cuidados minuciosos.
En la Borgoña francesa, su gran planeta, es donde por el momento ha mostrado que es una cepa reina entre los tintos.
Ese éxito ha animado a casi todo el mundo productor a plantarla y ver qué sucede. Los resultados han sido difíciles.
Países cálidos como Chile o Argentina siguen intentando y zonas más frías como Oregon, en Estados Unidos, lo han hecho mejor y cada vez que pasa una cosecha, aprenden más y los vinos son más interesantes.
Nuevo mundo a tientas
La mayoría de críticas hacia esos pinot noir salidos de fuera de la Borgoña, viene de los que defienden los vinos del viejo mundo.
Pese a ello en el nuevo mundo se insiste. Particularmente en Argentina donde encontró en la Patagonia su clima (más templado y frío) y suelo ideales. Sobre todo porque es una variedad muy propensa a las enfermedades como la botrytis .
Justamente los suelos del sur argentino se caracterizan por una sanidad casi envidiable respecto a otras zonas vitícolas.
El Alto Valle de Río Negro y San Patricio del Chañar en Neuquén han logrado excelentes varietales tintos de pinot noir y es ahí donde esa variedad ha encontrado su mejor hábitat.
En su mayoría son tintos de fuertes tonalidades a la vista, intensos aromas, una buena estructura y cuerpo en boca, lo que los hace totalmente distintos a los de La Borgoña francesa que se caracterizan por ser ligeros, livianos, de coloraciones más viscosas y pronunciada acidez.
Para degustar en Costa Rica la variedad es interesante, tanto en el gusto, la calidad y el precio.
Para probar esa fama que distingue a esta cepa le sugiero el Louis Jadot Bourgogne Pinot Noir procedente de la región de Borgoña, en Francia.
Tiene un color rojo rubí con un aroma frutal y algo terroso. Es un vino de medio cuerpo y de elegante estructura. Ideal para carnes a la parrilla y quesos no muy fuertes.
Si quiere tentar los fríos terruños de Oregon de Estados Unidos, anímese con un Duck Pond Pinot Noir de color rojo rubí y aromas a fresa y frambuesa madura. Sugerido con salmón. filete de cerdo o pastas al pesto.
Por último los argentinos Luigi Bosca Pinot Noir Reserva y Trivento Tribu Pinot Noir , son una excelente alternativa.
Aunque el pinot negro del nuevo mundo difiere bastante del noir de Francia, hay algo que no pierde, y eso se llama mucha seducción.
