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Negocios # 675

Piñeros refutan críticas por trato a empleados

Sector defiende mejoras en prácticas socioambientales

El Financiero
Pital de San Carlos es una de las principales zonas de producción de piña, una actividad en constante crítica.

Carlos hernández /archivo gn

Ana Cristina Camacho Sandoval

Después de visitar algunas plantaciones piñeras en Costa Rica, la consultora Marita Wiggerthale presentó en abril pasado, un informe para Oxfam International sobre las condiciones en las que se produce la fruta importada que se vende en los supermercados alemanes.

Oxfam es una reconocida confederación de 13 organizaciones que trabaja a favor de la erradicación de la pobreza y la injusticia en el mundo.

Las conclusiones, nada favorables, despertaron la reacción del sector piñero costarricense que no dudó en refutar las críticas y exponer una serie de tareas que desarrolla en materia de buenas prácticas agrícolas, respeto a leyes laborales y protección de la salud de los trabajadores.

Uno de los primeros resultados se refiere a las violaciones de algunas empresas en los derechos de los trabajadores, por ejemplo en la sindicalización.

También señala condiciones de trabajo infrahumanas: jornadas de 12 horas o más, sin la indumentaria de protección; en temporada alta de cosecha se laboran de dos a tres semanas sin descanso con la consecuente exposición continua a pesticidas.

El informe indica, además, que el 60% de un total de 20.000 trabajadores en el cultivo de piña es empleado por dos o tres meses.

En criterio de la autora, esto les permite a los patronos evadir los pagos de seguro social, el salario mínimo y pagar a las mujeres, encargadas del empaque, solo por caja empacada.

Sector responde

“No contratamos menores de edad, el salario de los piñeros está por encima del salario mínimo establecido, las empresas han creado sistemas efectivos para aislar la exposición de pesticidas y el sector no tiene deudas con la Caja de Seguro Social”.

Con estas palabras, Abel Chaves, presidente de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep), respondió a las aseveraciones de Wiggerthale en su informe.

Chaves explicó que desde la creación de la Cámara, en el 2003, se ha venido trabajando en fortalecer y estandarizar prácticas agrícolas y mejorar medidas fitosanitarias.

De hecho, desde el año pasado implementaron una serie de normas socioambientales que pretenden comprometer públicamente a los productores.

Se trata de temas como trabajo infantil, seguridad ocupacional, discriminación, compromiso con la comunidad, horario laboral, remuneración (salario mensual ronda los ¢226.000), manejo de desechos y de aguas.

Canapep pretende que todas aquellas personas interesadas en cultivar piña sepan que existen reglas del juego para cumplir.

Con el Ministerio de Agricultura, la idea es que se generalicen las inspecciones in situ, en plantas de empaque y fincas para regular poco a poco la actividad.

La Asociación Servicios de Promoción Laboral (Aseprola) comparte las críticas de Oxfam.

Su director, Omar Salazar, comentó que el documento es real respecto a las violaciones de derechos laborales.

Basta –dijo– confirmar el tipo de contrato en las plantaciones, la cantidad de horas de trabajo cuando hay embarques y revisar las cuotas patronales reportadas a la Caja.

“Lo que está en boga en las fincas piñeras es el pago de dinero por una tarea, se puede hablar de tres meses máximo, formas de contratación no legales pero aceptadas por todas las personas”, aseveró Salazar.

Para él, es difícil denunciar estas violaciones porque la mayoría de las personas no las ven así y además porque el limitado acceso a las fincas impide la comprobación de tales situaciones.

Salazar cree que las mismas actas de verificación de los inspectores son difíciles de conseguir y de fiar pues estas se hacen con personal de planta y no con los estacionales.

Por el contrario, Canapep más bien cree que la falta de mano de obra, incentiva a las empresas a contrataciones fijas, a ofrecer médico de empresa, transporte y crear grupos solidaristas.

“Son 1.200 pequeños y medianos productores que viven de la actividad, solo 35% del área total de cultivo está en manos de transnacionales”, concluyó Chaves.

Para minoristas

Oxfam: El documento de Oxfam pretende hacer un llamado a los supermercados alemanes pues Alemania es uno de los principales compradores de la piña tica.

Poder: El informe señala que los supermercados tienen un enorme poder de influir en las condiciones en las que se produce la fruta y evitar que sus proveedores afecten a los productores por cuestiones de costos y precios.

Exigencias: Oxfam exige al Gobierno alemán que establezca a nivel internacional reglas obligatorias para las empresas que garanticen condiciones de producción y laborales justas. También exige que Alemania realice negocios internacionales (importadores y minoristas) respetando los derechos humanos.

Fuente Oxfam, abril 2008.

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