Opinión
Planificación urbana: política vital
Adrián Chinchilla
La planificación urbana es una herramienta eficaz para administrar de manera sostenible los recursos naturales, generando felicidad y bienestar en la ciudadanía.
El país experimentó en las últimas cuatro décadas un desarrollo habitacional de baja y media densidad hacia la periferia.
Los cantones dormitorio y la concentración de las fuentes de empleo en el centro de la ciudad, y recientemente en el oeste, han promovido el crecimiento del parque automotor, y han afectado de manera negativa la rentabilidad y eficiencia de los sistemas de transporte público, seguridad, educación y salud. El consumo desproporcionado de áreas verdes, así como la atención prioritaria dada al conductor, dejaron al peatón en una posición de desventaja y abandono.
En años recientes, la Municipalidad de San José ha liderado el rescate urbano de la capital con acciones tendientes a limpiar, repoblar y mejorar la seguridad y movilidad del peatón. Las acciones y ventajas de un proceso de regeneración urbana están inventadas y ampliamente documentadas alrededor del mundo.
La peatonización del espacio público pasa a ser el eje central de estos procesos, alrededor de la cual se articulan políticas integrales de desarrollo. Se procura establecer un balance entre peatones y vehículos. La circulación de estos puede ser restringida a determinadas zonas del casco central, mediante el cobro de un canon adicional en el impuesto al ruedo, y la construcción de bulevares exclusivos para peatones.
Por razones de trabajo, residencia, o diversión los conductores continuarán accesando el centro, por lo que debería establecerse una política de parqueos, que maximice su utilización, debiéndose escalonar el cobro por hora de estos. Los conductores que parquean sus autos durante ocho horas al día por razones de trabajo no deberían ocupar valiosos espacios céntricos, sino aquellos en los alrededores, pagando precios más bajos que los anteriores.
“Hay que hacer de la planificación urbana una política pública prioritaria en la agenda del Gobierno”. Exalcalde de Escazú, 1998-2002
Esto implica el diseño de sistemas de transporte público que permitan el trasbordo de estas personas, así como amplios y seguros corredores peatonales que les permitan llegar a sus trabajos. Estos pasajes se convierten en apetecidas plazas comerciales.
La transformación que San José requiere, y el impacto que esta tendría en la vida nacional, sugiere al Gobierno hacer de la planificación urbana una política pública prioritaria en su agenda; los gobiernos locales del GAM requieren de su acompañamiento.
El transporte público no es el único punto de encuentro. Por ejemplo, el Estado debe transformar su política de construcción de vivienda de interés social de baja densidad en lugares cada vez más alejados, por una de alta densidad en San José.
Reformando laLey del impuesto de bienes inmuebles, los municipios o el Estado podrían expropiar terrenos al valor declarado por el contribuyente. Esto permitiría incrementar la recaudación, o adquirir propiedades a un menor costo con el fin de desarrollar proyectos de vivienda de interés social.
Sería factible expropiar grandes cuadras en la capital, de difícil adquisición por parte de particulares, dado el elevado número de propietarios (de 30 a 40 en algunos casos).
El Estado y el Gobierno Local construirían en los alrededores, las zonas recreativas y deportivas que atenderían a estos nuevos centros de población. La empresa privada se haría cargo del desarrollo de los condominios verticales bajo los parámetros definidos por los primeros, haciendo uso de las herramientas de crédito subsidiado.
Menor distancia a su trabajo, seguridad, diversión, servicios y comercio al alcance, parecieran conceptos que han desaparecido de la cotidianidad de los más humildes de este país. No pospongamos la tarea.
