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Scientia

La tercera república digital

Juan Carlos Sánchez

Hace poco me llegó una de esas presentaciones que se reenvían pore-mail , con las fotos del Mercedes Benz de $5 millones y cubierto con diamantes del príncipe Alwaleed de Arabia Saudí.

Es el mismo príncipe que visitó la Casa Presidencial como cualquier pedestre y sin cumplir las reglas del protocolo.

¿Qué necesidad tiene un ser humano para poseer un objeto de semejante lujo y obscena ostentación? Eso es lo que compran los petrodólares que la humanidad paga a tasas cada día más altas.

Por eso, es hora de ser serios con el tema del ahorro en combustibles y la búsqueda de energías nuevas.

Uno de los principales problemas de esta generación de costarricenses es que no nos la creemos. Las generaciones de hace más de 50 años sí lo hicieron y, con menos recursos que hoy, lograron grandes avances.

Con la cooperación del Estado y la iniciativa privada, podríamos crear un proyecto de país que nos lleve hacía una Tercera República Digital y Tecnológica.

Los dejo con algunas ideas. Deberíamos ser capaces de:

En 12 años hacer que toda nuestra flota vehicular sea de autos híbridos, eléctricos o con otra alternativa limpia.

Concesionar la construcción de nuevos trenes, tranvías y metros eléctricos. No los mismos trastes viejos.

Crear carriles y rutas exclusivas para los autobuses.

Que el pago de los peajes sea mediante chips adheridos a los parabrisas (¡ya existen!).

Explorar los yacimientos de gas natural de nuestras aguas territoriales.

Crear un Instituto de Reciclaje y Deshechos para la creación de plantas industriales.

Hacer nuestras calles de concreto y placas sustituibles.

¿Les parece un sueño de opio? Pregúntenle a Franklin Chang y sus compañeros, y verán lo despiertos y lúcidos que responden.



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