Editorial
En época de vacas flacas
Cuando el presidente Óscar Arias dijo la frase “vienen dos años de vacas flacas”, utilizada por EF en su portada de la edición 663 (del 14 al 20 de abril), más de un lector debe haber acogido la advertencia y tomado o reforzado sus previsiones.
Los más informados deben haber adoptado medidas desde antes de escuchar la sentencia presidencial, al igual que como deben haber actuado quienes estaban viviendo en carne propia la desaceleración de la economía de Estados Unidos.
En nuestra pasada edición informamos sobre la forma en que un grupo de empresarios que producen cables eléctricos, barras de hierro y acero, materiales eléctricos, tubos y accesorios de plástico, entre otros, identificaron nuevas oportunidades para mantenerse a flote en medio del temporal. Antes de que sus ventas bajaran, estos decidieron aprovechar las oportunidades que se daban en otros mercados pues la crisis inmobiliaria estadounidense iba tomando mayor fuerza.
La diversificación no es un concepto nuevo y aunque es previsible que todas las empresas nacionales lo tengan incorporado en su modelo de negocios, posiblemente el ajustarse en un periodo de tiempo corto para aprovechar nuevas oportunidades es una tarea menos ágil en las compañías nacionales, incluyendo las de mayor tamaño.
Adecuarse a condiciones adversas es una actitud empresarial practicada de forma poco consistente. Las crisis suelen enfrentarse en el momento, muchas veces no son previsibles, sino que se dan a la tarea de identificar medidas cuando ya se está en medio de ellas.
¿Cómo tener en las empresas procesos permanentes de adaptación a los cambios del entorno? En buena medida, esos procesos se alimentan, ajustan y hacen operativos con varios elementos. Citamos algunos: adecuado flujo de información interna y externa, equipo de trabajo –alta gerencia y personal operativo– analizando e interpretando esa información; generación permanente de nuevas ideas; estructuras ágiles y adecuados socios comerciales.
Vamos una a una.
Información y análisis. Las empresas deben contar con sistemas estadísticos internos de consulta regular y cuyos datos acumulados y cruzados se analicen periódicamente. Deben existir también mecanismos de medición del mercado, preferencias de los clientes y sobre los proveedores. Y no deben olvidar las empresas que en entornos tan cambiantes como los actuales, el análisis de las economías y su desempeño es fundamental. Pero de nada sirve desarrollar toda esta logística informativa si en la empresa se dedica poco y esporádico tiempo a ver los datos. Esta es una labor que se debe ejecutar en diferentes niveles hasta llegar a la alta gerencia. De la interpretación de las cifras pueden surgir las decisiones oportunas que se requieren en épocas difíciles.
Innovación, pero no vista esta como momentos específicos en el tiempo sino como procesos constantes. En esto el país está en pañales. La innovación implica cambiar la forma de pensar y de actuar en las empresas. Para hacer crecer su competitividad, las empresas nacionales deben ajustar la cultura del negocio a la constante innovación. Esta es una forma de adaptación, con altas probabilidades de éxito, a coyunturas cambiantes o difíciles.
Agilidad y buenos socios. La burocracia no es un mal exclusivo de las instituciones públicas; muchas empresas están en la lista de las organizaciones lentas, con procesos engorrosos, con empleados con limitada eficiencia y efectividad . Además, establecer adecuadas alianzas en el proceso de producción es tan importante como tenerlas en la gestión de comercialización, sobre todo para aprovechar las oportunidades que se van identificando.
Las empresas de construcción pudieron enfrentar un entorno de negocios negativo y encontraron cómo hacer crecer sus ventas oportunamente en un mercado con coyunturas positivas. Pero eso no fue algo fortuito.