Disminuir tamaño letra Aumentar tamaño letra Ir al Index  

Opinión

Artículos Edición # 670

En época de vacas flacas

Cuando el presidente Óscar Arias dijo la frase “vienen dos años de vacas flacas”, utilizada por EF en su portada de la edición 663 (del 14 al 20 de abril), más de un lector debe haber acogido la advertencia y tomado o reforzado sus previsiones.
Más Información


Hacia la desigualdad

China o Cafta, ¿qué urge más?

Sí hay alfabetización financiera

Deducción de pérdidas de periodos anteriores

Cambio en el encaje

Otras voces

Puntos de Vista

La austeridad energética

La cruda realidad

Imprimir Enviar

ENFOQUES

Autoritarismo y democracia

Constantino Urcuyo

El pensador italiano Umberto Eco ha identificado algunos rasgos del autoritarismo que sirven para analizar sus tendencias actuales.

El primero: el culto ciego a la tradición; esta idolatría implica llevar a condición de sagrado el pasado. Si todo está contenido en la tradición, la innovación sobra. Desde esta óptica, un político trasnochado, en combate contra losmalls , caracteriza las pulperías como elemento esencial de la identidad nacional.

El autoritario desprecia la reflexión y prefiere la acción por la acción misma. No hay que diagnosticar, se trata de actuar. Quienes así piensan estigmatizan a académicos e intelectuales. Lo importante para el mandamás es la voluntad, no la razón. El pensamiento que hace distinciones y preguntas es peligroso y equivale a la masturbación.

La búsqueda de homogeneidad política y cultural es otra de sus pasiones.

La unidad es su obsesión toda diversidad es un signo inquietante de traición; por lo tanto, el nacionalismo xenófobo es uno de sus productos.

Los mandones tienden a ver conspiraciones cósmicas por todo lado, atribuyéndoselas a judíos, comunistas, nicas o colombianos.

La sicología del despotismo vive la vida como lucha. No se trata de luchar para vivir.

Para ellos, conciliación y negociación son apaciguamiento y complicidad.

El mundo está hecho de amigos y enemigos, con comunistas y neoliberales no se habla, solo se les combate.

El mandamás busca el acto heroico, la normalidad cotidiana es vista con desprecio, el líder es la encarnación de la perfección.

Los individuos corrientes no tienen valor, lo que cuenta es la nación, el pueblo en abstracto y el liderazgo, los demás deben seguir.

El valor supremo es la obediencia.

Modernidad, pensamiento crítico, respeto a la diversidad, conversación democrática y participación son los antídotos para el mal autoritario, cultivémoslos.



Especiales

Especial de Bienes Raíces: Proyectos mixtos ganan terreno

Especial:

Media Kit | Suscripciones | Contacto

© 2008 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero.