Estilos de Vida
Artículos Edición # 671
Empeñe bien las joyas de la abuela
Camafeos con un trozo de cabello, dijes con declaraciones de amor, anillos de matrimonio, collares.
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Ochenta años de imágenes en 300 páginas
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Las bandas militares
Los orígenes de las bandas militares se remontan a los pueblos primitivos, los cuales utilizaron rudimentarios instrumentos de viento y percusión con el fin de agrupar a los guerreros, despertar los instintos bélicos y asustar al enemigo. De antigua tradición también son los desfiles y procesiones con acompañamiento musical, efectuadas con fines de glorificar el poder. Así, este tipo de agrupación estuvo presente en la caída del imperio romano y en las cruzadas de la Edad Media, pero también en celebraciones de victorias a lo largo de siglos.
El mejoramiento en la mecánica de los instrumentos de viento –en la primera mitad del siglo XIX– hizo que estos fueran más cómodos de tocar y permitió que produjeran un sonido más potente.
Con estas mejoras, muchos instrumentos de madera y de bronce se integraron a los desfiles. Estos se convirtieron en verdaderos espectáculos gracias a la participación de bandas con mayor capacidad sonora y muy atractivas visualmente. La marcialidad que evocaban y la alegría que transmitían en los desfiles y ceremonias ayudaban a atraer, de manera muy efectiva, a las masas.
En Costa Rica, los pequeños, desafinados y desaliñados grupos musicales militares que existían desde la Colonia, se transformaron en verdaderas bandas a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. A partir de ese momento, pasaron a ser un elemento fundamental de los ceremoniales religiosos, políticos y sociales de la sociedad costarricense. Seis bandas militares y 38 filarmonías tocaban retretas hasta en los parques más alejados.
Al son de su música, los jóvenes iniciaban romances y los adultos intercambiaban opiniones sobre aspectos diversos. En la actualidad las bandas nacionales siguen siendo importantes en el ceremonial político y diplomático. Sin embargo, su función social ha variado. Ya no las escuchamos en parques sino en salas de concierto. El hecho de estar integradas por músicos de preparación muy sólida las ha convertido en agrupaciones de alta calidad musical.
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