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Opinión

Artículos Edición # 665

Mercado de capitales

De acuerdo con los resultados de la encuesta de EF para el proyecto de Inteligencia Financiera, el uso de los servicios y productos bursátiles en Costa Rica es bajo. La cobertura de los fondos de inversión y de pensiones está todavía muy concentrada en pocos clientes en las áreas urbanas.
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Un editorial contradictorio

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La acelerada transformación que ha tenido el sistema productivo costarricense desde una economía agrícola hacia una economía de servicios, es un enorme reto a la institucionalidad.
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ENFOQUES

¿Neo proteccionismo?

Dennis Meléndez

Una noticia invadió los medios del mundo: la posibilidad de una escasez generalizada de alimentos, que se manifiesta en el aumento de los precios de los granos y de algunos otroscommodities , muy por encima del promedio de otros bienes.

A pesar de que hay una revaluación casi generalizada de las monedas de los países referenciados al dólar estadounidense, que reduce los precios de muchos bienes importables, es insuficiente para contrapesar el impacto de los precios internacionales en las canastas alimentarias locales.

Como si dos siglos y medio de desarrollo de los principales conceptos económicos no hubiesen servido de mucho, ante el terror de tal crisis, algunos gobiernos latinoamericanos (y varios africanos y asiáticos) se han ido por lo que podría sonar como una solución lógica: impedir o encarecer las exportaciones. Los productores no tendrían otro remedio que dedicar una mayor proporción de su producción para abastecer, de manera cautiva, el mercado local. Al aumentar la oferta, los precios internos deberían reducirse, por debajo de los precios internacionales. Con eso se reprimiría la inflación.

Una medida de esa naturaleza no solo es inconveniente sino contraproducente. El aumento en los precios es la señal que el mercado da a los productores para que produzcan más. Es precisamente ese aumento lo que impedirá que esa crisis sea duradera. Si esta señal se capa, no habrá incentivo para que la producción aumente. Además, con costos marginales al alza, la producción local se reducirá.

Tampoco habrá incentivo para mejoras tecnológicas ni la investigación. Si las restricciones a las exportaciones son drásticas, se reducirá el flujo de divisas hacia el país, volverá la depreciación de la moneda y se neutralizará la baja en los precios de los demás bienes importables. El país terminaría con menor producción y consumo, y precios internos más altos. Si muchos países hacen lo mismo, entonces sí, el mundo caería en una grave situación de desabastecimiento, que podría volverse crónica.



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