Economía y Política # 687
Arismo agita PLN, pero irá con Laura
Pese a confusión y señales de división en Zapote, se prepara terreno para lanzar a Vicepresidenta
Como nunca antes, el Partido Liberación Nacional (PLN) se muestra confundido por el inicio de la carrera preelectoral, atizada desde un Zapote dividido.
A pesar de las señales contradictorias, todo apunta a que la vicepresidenta, Laura Chinchilla, será el delfín de Óscar Arias.
Fuentes políticas, empresariales e institucionales que solicitaron el anonimato (por aspectos legales o cercanía a Zapote) coincidieron en que existen reuniones previas a lo que sería el comando de Chinchilla.
En esos encuentros participan funcionarios de confianza del arismo que hoy laboran en el Gobierno y entidades públicas.
No hay una actividad similar con el ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, que esta vez no buscará la Presidencia. EF supo que hace meses sí hubo reuniones entre personas que le propusieron al Ministro analizar una posible candidatura, sin concretar algo.
Por eso, el anuncio de Zúñiga sobre su inminente candidatura si acaso dará paso a una aspiración diputadil. Sus declaraciones a La República sirvieron más para reiterar la impresión de que los Arias tienen diferencias, antes que para replantear la carrera electoral.
Consultas de EF a la dirigencia verdiblanca apuntan a una división entre un Óscar Arias más vinculado a un círculo político, en el que Chinchilla es la ungida, y a un Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia, más cercano a un sector más empresarial y más distante de Chinchilla.
Estas diferencias se habrían ensanchado con el manejo de la información en el Gobierno.
La Vicepresidenta declaró hace varias semanas que a partir de ahora no habría secretos, luego de que la Sala IV obligó a divulgar la información de la negociación con los bonos chinos. Después del anuncio de Zúñiga, el ministro Arias dijo que no tenía “divergencias serias” con Chinchilla.
Señales contradictorias
Zapote se ha convertido en un faro de luces impredecibles. Primero se tuvo un bajo perfil de la Vicepresidenta, se le elevó y después se volvió a atenuar.
Luego se presentó la declaración de Zúñiga, en la que se consignó que dijo tener el apoyo del arismo. Sin embargo, posteriormente el Ministro rectificó esa información, en el sentido de que había recibido peticiones de sectores para postularse y que les aceptó analizar la posibilidad.
No se trata de un ministro más. Es uno de los más cercanos al Mandatario, con lo que nuevamente el tema electoral, que no conviene a un Gobierno en su tercer año, se alborotó desde las filas del Poder Ejecutivo.
La aclaración fue tibia, y en el PLN originó cascadas de rumores e intentos de interpretar si se derrocaba a Chinchilla, o se trataba de “medir el terreno” ante el precandidato Johnny Araya, alcalde de San José.
Ni Chinchilla ni Zúñiga tienen bases propias; dependerían del arismo que por estar en el poder tiene prohibición para participar en la contienda.
Secuelas de la agitación
Los candidatos sin la bendición de Zapote obtienen ventaja de esta situación.
Johnny Araya ratificó que lanzará su postulación en enero, pero subrayó que la administración fue la que adelantó la precampaña al sugerir su apoyo a Chinchilla, y ahora presenta mensajes contradictorios.
Fernando Berrocal, exministro, también aseguró que participará en el proceso. Sin embargo, pidió una contienda fraternal. “...En la que Óscar y Rodrigo dejen de meter las manos”.
El panorama termina de definirse con la posible incursión de Antonio Álvarez, quien dijo que tomará la decisión en las próximas seis semanas. “He de reconocer que la última encuesta de Unimer es una muy buena base para lanzar mi candidatura (17%) ya que llevo tres años dedicado a mis empresas”, dijo.
A pesar de esto, el delfín tendrá una ventaja: el partido luce atado a Zapote. “Hay una vinculación inusual entre Gobierno y PLN, tradicionalmente los líderes que van al poder salen del partido temporalmente, esta debe ser la primera vez que mantienen el control de los órganos de la agrupación”, comentó el exministro Armando Vargas.
Es una posición de doble filo: al aspirante oficial se le podría contagiar los problemas de la Administración.
Además, el Gobierno todavía trata de lograr un segundo aire, sin haber finiquitado la agenda del Cafta.
En medio de la incertidumbre, empieza a prepararse la definición: a pesar de las contradicciones internas, Laura Chinchilla, será la carta arista.



