Opinión
Artículos Edición # 687
¿Luz al final del túnel?
Una evidencia irrefutable de la maraña legal y administrativa que ahoga a la Costa Rica de hoy es su incapacidad para desarrollar y ejecutar proyectos de infraestructura complejos.
Solución real a la crisis eléctrica
En las puertas del infierno
e-commerce: datos relevantes
¡Eureka! Un buen hallazgo
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ENFOQUES
Duras lecciones financieras
Dennis Meléndez
Los mercados financieros mundiales han estado severamente convulsionados. Lo que empezó como una crisis en Fannie Mae y Freddy Mac, contaminó el sistema global.
El Gobierno de EE. UU. tuvo que salvar a estas entidades. Luego, Bear Stearns (BS) entró en crisis y, aunque se salvó a última hora, generó un preocupante riesgo moral.
Al entrar Lehman Brothers (LB) en venta, sus ejecutivos creyeron que tenían mucho mayor margen de maniobra, basados, quizás, en la experiencia de BS. No imaginaron que el Tesoro o la FED les dejarían caer. Hubo de acogerse a la Ley de Quiebras (Cap. 11).
A partir de allí, todo fue Troya, especialmente para los actores más vulnerables y los mercados mundiales entraron en una fase general de inestabilidad, que no logra ser controlada, pese a los anuncios de Paulson (Secretario del Tesoro) de destinar cerca de $800.000 millones para comprar activos malos.
Sin embargo, estas no terminan de convencer a los inversionistas, pues persisten dudas sobre su eficacia o de que cuenten con apoyo del Congreso. Hay incertidumbre sobre los efectos morales de un trato discriminatorio a los inversionistas de LB respecto a los del resto.
Se anticipan serios efectos de estas medidas: incremento en el déficit fiscal, crecimiento de la deuda, mayor debilidad del dólar, mayores presiones inflacionarias y recesión. Nadie saldrá ileso.
Latinoamérica se verá afectada, no solo porque parte medular de sus ahorros privados y públicos se invierten en los mercados externos, sino porque la caída en el precio del dólar respecto a otras monedas les empobrece, y afecta adversamente los precios del petróleo. La mayor inflación contaminará más los mercados monetarios locales, y los efectos negativos sobre el sector real de la economía norteamericana, deteriorarán su capacidad exportadora.
Dejar caer a LB puede haber resultado más caro que si se le hubiera salvado desde el principio: ¡Una lección para echar en nuestro saco!