Disminuir tamaño letra Aumentar tamaño letra Ir al Index  

Opinión

En las puertas del infierno

Andrés Volio

La crisis financiera mundial ha resultado peor de lo que se esperaba. A finales del 2007 era evidente que la crisis era muy grave. Pero ha ido evolucionando hasta convertirse en la crisis financiera más grande desde la Gran Depresión y probablemente la más grande que nos toque ver. Lo peor es que sigue tomando fuerza.

En uno de sus puntos altos, el anuncio de un plan de intervención masiva del Gobierno de EE. UU. en el sistema financiero, detuvo, por lo menos temporalmente, una reacción en cadena en los mercados financieros.

Aunque se espera que el plan evite el colapso del sistema financiero, pocos creen que será suficiente para resolver la crisis, que además sorprende con nuevos frentes todos los días.

La crisis financiera ha provocado hasta ahora una recesión en EE. UU.; recesión o cerca de ella, en el Reino Unido, la zona del Euro y Japón, ha disminuido el crecimiento en Asia y otras regiones y amenaza con convertirse en recesión económica mundial.

Se han desplomado los mercados de bienes raíces en el Reino Unido, España, Portugal e Irlanda, para mencionar algunos, y por su puesto el de nuestras costas: el mercado inmobiliario de Guanacaste y otras zonas del Pacífico.

La gravedad y la magnitud de la crisis es tal que resulta simple inferir que va a tener efectos devastadores en Costa Rica, que solo se están empezando a sentir.

Por la recesión o desaceleración de nuestros principales socios comerciales es evidente que tendremos un efecto muy fuerte sobre la demanda por los bienes y servicios costarricenses.

“Mientras tanto, Costa Rica continúa sin prepararse para enfrentar la crisis”.

Economista

Asesor financiero independiente

Sin embargo, el punto más grave, y al que se le ha puesto menos atención, es el posible efecto de la crisis financiera sobre los flujos de capitales hacia países con déficit grandes en la cuenta corriente, como es nuestro caso, por tres razones:

1. La disminución en el capital de los bancos producto de las pérdidas, y el trastorno en los mercados de capital, que disminuye la disponibilidad de crédito, como se ha explicado ampliamente.

2. El éxodo de capitales de mercados emergentes, que alcanzó miles de millones de dólares en los últimos meses, provocado por el alza en el riesgo y las menores expectativas de crecimiento.

3. La disminución en los superávit externos, fundamentalmente en los países productores de materias primas, por la disminución en la demanda por los bienes que exportan, como lo evidencia la disminución en los precios del petróleo, granos y otras materias primas, así como por el aumento en el consumo interno. Esto, que es un riesgo menos inmediato, sería precisamente la reversión del fenómeno que permitió lo inundación de capitales que bajó las tasas de largo plazo y provocó las burbujas inmobiliarias y los excesos de crédito en EE. UU., aquí y en medio mundo.

Tema vital

Este tema del flujo de capitales resulta vital pues la estabilidad económica de CR depende cada vez más de los flujos de capital de exterior, por el enorme y creciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que por razones que nadie puede entender, nos dimos el lujo de permitir que se disparara, precisamente en el momento en que se desataba la crisis financiera mundial.

Así que por ambos factores, la recesión mundial y la restricción en la disponibilidad de capital, es de esperar una disminución en la actividad económica, el aumento en el desempleo y en la pobreza.

Además, podríamos mencionar algunos efectos importantes desde el punto de vista financiero: un aumento sustancial en el tipo de cambio, incrementos en las tasas de interés locales en dólares y en colones, deterioro en la calidad de las carteras de los bancos, rendimientos reales negativos en las carteras de las operadores de pensiones, disminución en el valor de las inversiones en valores –tanto en dólares como en colones, incluyendo las inversiones en fondos inmobiliarios–, disminución en el valor de los bienes raíces, fracaso de proyectos de desarrollo inmobiliario en las costas, fundamentalmente dirigidos a extranjeros.

Mientras tanto, Costa Rica continúa sin prepararse para enfrentar la crisis, después de un año de observar el desarrollo de los acontecimientos, entre incrédulos y apáticos, ante el vacío que dejó un gobierno que escogió no ejercer ningún liderazgo.

Solo queda pensar en la maravillosa inscripción que recibió a Dante y a Virgilio al llegar a las puertas del infierno: “Abandone toda esperanza, aquel que entre aquí”.

Imprimir Enviar

En Portada

Crisis financiera: Oiga a los expertos

¿Qué hacer ante el recrudecimiento de la crisis financiera en Estados Unidos?

Más Información



Media Kit | Suscripciones | Contacto

© 2008 El Financiero. El contenido de El Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero.