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“Nuestra regulación es buena”

Supervisores afirman que el buque está a salvo de la tormenta financiera, pero no descuidan el timón

El Financiero
Atraso. A futuro los bancos podrían mostrar algún deterioro en sus carteras.

frank guevara /PARA EF

Esteban Ramírez Castro

Colaboraron los periodistas Yanancy Noguera, José David Guevara, Kattia Bermúdez y Édgar Delgado.

Ni préstamos de baja calidad, ni burbuja inmobiliaria, ni crisis de desconfianza... Los contramaestres del sistema financiero costarricense consideran que la ausencia de estos ingredientes hace poco probable una tormenta como la de Estados Unidos.

El triunvirato también saca la cara por la regulación local. Reconocieron que nada es perfecto, pero que los principales flancos están cubiertos. Aún así, aseguraron estar pendientes de la atalaya por cualquier ráfaga que pudiera chocar contra el país.

El 8 de octubre pasado, periodistas de EF se reunieron con Óscar Rodríguez, superintendente de Entidades Financieras; Javier Cascante, titular de Pensiones, y Juan José Flores, de Valores, para conocer cómo analizan la actual crisis financiera desde el puente de mando.

Enseñanzas hay muchas. La primera es que no necesariamente fueron las reglas las que fallaron, sino la ausencia de ellas. “(Estados Unidos) viene de un proceso de desregulación de muchos años”, dijo Rodríguez.

Otra dura lección es ver lo caro que se está pagando el haber distorsionado la naturaleza del crédito hipotecario. Los bancos comenzaron a colocar préstamos y luego titularizaron las deudas para venderlas en el mercado bursátil y generar comisiones.

Cuando la banca encontró la ruta para sortear los peligros de una mala gestión crediticia, la suscripción de hipotecas dejó de lado la calidad, para transformarse en un negocio donde se ganaba por volumen.

De aquí los supervisores extraen varias enseñanzas. La primera es que hay que tener cuidado con las titularizaciones: bien calificadas son un instrumento de financiamiento valioso; mal usadas pueden ocasionar problemas mayúsculos.

También surgen lecciones al revisar la más reciente temporada de tasas de interés bajas. Por ejemplo, sube el clamor de los inversionistas por los altos rendimientos y aparecen instrumentos de inversión más complejos.

Los problemas aparecen cuando los intermediarios olvidan que “a mayor rendimiento, mayor es el riesgo”. Para los inversionistas, las aguas se agitan al entrar en productos que no comprenden. “Las preguntas de inversión se hacen antes”, aseveró Flores.

El sector asegurador no escapa al catalejo de los superintendentes. En momentos en que se está abriendo este sector en Costa Rica, es válido recordar que compañías aseguradoras de alto calibre emitieron pólizas para cubrir el riesgo de productos derivados del exterior.

“En el tema de seguros es muy importante que no andemos con regulaciones muy flexibles”, indicó Cascante. Agregó que es mejor ser un poco duro al comienzo y aflojar a medida que el mercado lo permita.

Crisis hogareña

Año y medio después de que la denominada “crisis subprime ” se hiciera sentir por primera vez en los mercados financieros del mundo, el fenómeno ha tomado dimensiones históricas y ha socavado la confianza de intermediarios e inversionistas.

Rodríguez manifestó que el caos que hoy se respira en Estados Unidos se originó por actitudes de complacencia generalizada; desde las calificadoras de riesgo, que otorgaron grado de inversión a mano suelta, hasta los legisladores, por no extender los ámbitos de supervisión.

El lunes 6 de octubre, el índice de acciones Dow Jones Industrial, que refleja la cotización de las 30 empresas más importantes de Wall Street, se sumergió por debajo de los 10.000 puntos. El tropiezo no quedó ahí.

El 10 de octubre pasado, el indicador cerró la peor semana en toda su historia, muy cerca de los 8.500 puntos, lo que significó una reducción del 40% en el valor de las acciones en el último año. También se registraron caídas en las bolsas de Fráncfort, Londres, Sao Paulo y Tokio.

Quien observa los datos aislados podría pensar que las autoridades financieras en las distintas plazas dejaron que el mercado se las arreglara, pero lo cierto es que desde hace dos semanas los bancos centrales han aplicado fuertes medidas de emergencia.

Desde la intervención por parte del Gobierno de EE. UU., de Fannie Mae y Freddie Mac, las agencias hipotecarias más grandes del país, hasta un plan de salvamento de $700.000 millones aprobado por el Congreso el pasado 10 de octubre.

Tampoco han faltado las acciones coordinadas entre los bancos centrales más importantes del mundo. El 7 de octubre seis autoridades monetarias, en cuenta la Reserva Federal, decretaron al unísono una reducción de medio punto en sus tasas.

Para Cascante, es necesario algo más que una buena regulación. La supervisión debe ser buena y tener dientes para morder cuando alguno de los regulados se “porte mal”.


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