Economía y Política # 683
Rocío Aguilar Huir a ley de compras no es modernizar
Para Contralora, sector público va atrás de las reformas

Carlos León Archivo GN /PARA EF
Un camino gana terreno en el Gobierno: Seguir la ruta de modernizar sectores o instituciones mediante un recorte de las disposiciones de la ley de contratación administrativa.
Esta senda la iniciaron las telecomunicaciones y los seguros, y se anuncian iniciativas similares para electricidad, combustibles y municipalidades.
Pero se trata de un desvío equivocado, según el criterio de la contralora, Rocío Aguilar.
La contralora advierte que se realizó una reforma a la ley de contratación, la cual no se aprovecha.
“El frío no está en las cobijas. La administración ni siquiera logra alcanzar las reformas que se hicieron”, dijo.
Los problemas van desde una planificación deficiente, a una ejecución lenta.
Sobre la mesa aparecen debates calientes: la concepción de que para que el Estado pueda hacer se deben eliminar los controles. El riesgo de que la cascada de leyes modernizantes complique el panorama en lugar de mejorarlo. El contraataque del ente fiscalizador a la visión de que la Contraloría es parte del problema en las compras públicas. La decisión sobre cuál modelo de Estado y de compras públicas se quiere seguir.
Parece una contradicción, las reformas para modernizar entidades procuran flexibilizar la contratación y sacar entidades, cuando está en marcha una reforma a la ley de contratación.
Hemos trabajado mucho la reforma a este tema, y me arriesgo a decir que el problema no es la contratación como tal.
“En los últimos 20 años, lo que se hizo fue desmantelar la capacidad del sector público para gestionar proyectos, se perdió el músculo, la capacidad para hacer proyectos. Esa capacidad no se reconstruye en 24 horas, en 6 ni 12 meses.
“Además, se hicieron cambios a la ley, al reglamento de contratación, pero encontramos que la administración no logra utilizar las reformas en su máxima expresión, hay figuras interesantes que no se usan.
20%
Porcentaje de compras públicas que corresponden a sobrepagos por ineficiencia, según Hacienda.
5
Proyectos presentados o pendientes que procuran fortalecer entidades flexibilizando controles.
“Si seguimos pensando que el problema está en la ley y seguimos haciendo reformas, cuidado nos topamos con que desarmamos el sistema”.
Ustedes realizan evaluaciones de la reforma a contratación ¿Cuál es el siguiente paso, se debe pensar en nuevas reformas, en algo integral para todo el sector público?
Uno siempre puede pensar en reformas, siempre habrá cosas que mejorar con la experiencia.
“Hay acciones que no requieren de la vía legal, y mucha de la tarea está en que la administración utilice el instrumental jurídico, porque hay que fortalecer la planificación, no solo en megaproyectos, sino de los contratos en general.
“Vea el caso de las Juntas de Educación, no vienen a la Contraloría en contratación, tienen un sistema de compras expedito y no ejecutan.
“Otro tema, los plazos en los que resuelve la administración son impresionantes, se pasan el 100%, el 200%. Hay adjudicaciones del 2006 que todavía no han firmado el contrato, y no es por problemas de apelación. No es un problema de ley, es de la claridad de la administración, qué es lo que requiere”.
Pareciera que hay una visión, que la ley de contratación es un obstáculo, y que las instituciones serían más ágiles si contratan directamente.
Eso no obedece al sistema que el país escogió hace más de 50 años en contratación.
“Este esquema y su normativa, y las funciones de la Contraloría, nacen precisamente por el desastre al cual había llegado la administración en temas de corrupción, por la tentación de escoger en forma puntual a sus contratistas.
“¿Vamos a devolvernos, a cambiar de esquema? Ya es una decisión política, hacia dónde queremos ir”.
¿Y las críticas de que la Contraloría atrasa porque tiende a coadministrar?
Es un discurso que oímos un día sí y otro también. Nosotros hemos hecho un esfuerzo, hemos derogado como 2.000 circulares y normas, pero a la administración le queda muy cómodo decir que el problema es la Contraloría.
“Esto no parte de ocurrencias de la Contraloría. Cada vez que hay una nueva ley, nos incorporan más funciones, más controles previos”.
Se presenta el riesgo de un panorama más fragmentado de la contratación, con regímenes especiales, además de la ley misma.
Debemos volver al asunto de la capacidad de gestión. Si la administración no tiene esa capacidad, con más o menos leyes, con procedimientos complejos o no, no lo va a lograr, porque demora dos años en preparar un proyecto, y cuando quiere empezar a ejecutarlo, se termina la administración.
“Ahora, no es un defecto que la planificación lleve tiempo, pero se tiene que pensar en todo el proceso, y una fase que se olvida, la fiscalización.
“Porque el éxito no es iniciar un proyecto o que me refrenden un contrato. No es iniciar la calle o un puente, es que sean productos logrados en los términos más eficientemente posibles”.
Rocío Aguilar, contralora