Economía y Política # 683
Tributo a casas de lujo genera apoyo... y recelo
Fracciones hablan de consenso, pero texto aún espera

alejandro Martínez Archivo GN /PARA EF
Del ahogado, el sombrero. Ante la expiración del plan fiscal, el Gobierno prefiere concentrar sus esfuerzos en el impuesto a las casas de lujo, que en principio se vislumbra como objetivo viable.
El segundo aire de este proyecto, dictaminado desde hace casi un año (23 de octubre del 2007) es contradictorio: recibe un apoyo casi sin cuestionamientos, pero a pesar de ello se percibe cierto recelo a su alrededor.
Carlos Gutiérrez, diputado del Movimiento Libertario, afirma enfáticamente que aunque no votará este proyecto, está dispuesto a dejarlo pasar en este momento si se respeta la negociación a la que se llegó en la comisión.
Aun en filas oficialistas hay prudencia. Llama la atención que el proyecto no fue convocado a las sesiones extraordinarias, en las que el Poder Ejecutivo tiene el manejo de la agenda.
Esto a pesar de que sería el único sobreviviente en la agenda de reforma tributaria, el segundo gran objetivo de la administración de Óscar Arias, solo superado por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta). Luego de la encerrona del Gobierno del 23 de agosto, fue anunciado como uno de los objetivos viables.
En espera
No es la primera vez que se plantea este tipo de impuesto: en la primera gestión de Arias, en 1986, se impulsó una iniciativa similar, que al final se desestimó.
La negociación en esta nueva etapa evitaría que siguiera un camino similar.
27.000
Millones de colones que se recolectarían cada año con el pago de este impuesto, según Hacienda.
Gutiérrez enfatizó que a pesar de la oposición a los tributos, lo podrían dejar votar porque se acordó darle un plazo fijo (diez años) y se negoció para que solo se incluyera el valor del terreno, si el precio de la casa supera los ¢100 millones. A partir de ahí, pagará de un 0,25%; un 0,35% para las de más de ¢750 millones, un 0,45% para las de más de ¢1.250 millones y 0,55% para las de más de ¢1.750 millones.
“Eso protege a la gente que tiene una casa sencilla, en un terreno grande, ya sea que lo haya heredado, o se valore mucho”, dijo.
Hay otro tipo de inquietudes, aún entre filas oficialistas. La diputada del Partido Liberación Nacional (PLN) Ofelia Tailtembaum, presidenta de la comisión de Sociales que dictaminó el proyecto, destacó que el proyecto tenía bastante consenso, pero advirtió que se debía esperar la actitud que asumiría el Movimiento Libertario.
Por definir
No es el único aspecto pendiente. La recaudación del tributo, que deberá dedicarse exclusivamente a erradicar los tugurios, pero hay diferentes datos sobre las estimaciones, de ¢10.000 millones a ¢40.000 millones.
“Habría que pensar si la recaudación es muy baja, no valdría la pena este esfuerzo, pero tomamos el cálculo de Hacienda, de ¢27.000 millones”, aseguró la diputada Tailtembaum.
El Partido Acción Ciudadana (PAC) critica el poco avance. “Es un proyecto del Gobierno, pero ha faltado voluntad política, todavía tiene que esperar la fase de mociones por escrito, y no se convocó en Extraordinarias”, dijo el diputado Orlando Hernández.
Entretanto, Gutiérrez alega que aunque los libertarios no gustan de los impuestos, la mayor oposición podría venir de otros lados. “La principal oposición puede venir del PLN, porque es difícil que legislen en su contra, y muchos de ellos tienen casas de más de ¢100 millones”, comentó.
Son aspectos que empezarán a dilucidarse cuando el proyecto sea desempolvado. A pesar de las declaraciones de apoyo, aun hay riesgo de perder también el sombrero del ahogado.