En Portada # 683
Centroamérica baja velocidad
Crecerá menos, venderá poco y deberá pagar caro lo que consume durante los próximos 18 meses

Alexander Salazar /EF
Colaboraron: Fidelina Suárez, Mayra Castillo, Eduardo López, Daniel González, Bayron Dardón y Manfred Víquez.
Aunque no es un “Alto” ni una vuelta en U, la señal para disminuir la velocidad del crecimiento apareció en la ruta de las economías centroamericanas.
La región le quitará presión al acelerador pues mientras venía creciendo con buen paso (6,5% en promedio durante el 2006 y el 2007), ahora con costos alcanzará un promedio por debajo del 5%.
¿De cuánto será el crecimiento del Producto Interno Bruto en el istmo? De un 4,7%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), o un 4,4%, de acuerdo con la firma Consejeros Económicos y Financieros S.A. (Cefsa). Para el 2009, se apuesta por un 4,1%.
Aunado a lo anterior, la inflación se acelerará. Solo en Panamá y El Salvador sería de un dígito, aunque en el primer país será la más alta en 27 años.
La explicación es conocida. La Cepal afirmó que la desacelaración de Estados Unidos (EE. UU.) le restó dinamismo al mercado exportador de Centroamérica; es decir, esa nación está comprando menos porque redujo su demanda.
A su vez, los precios de las materias primas afectan mucho a EE. UU., y por ende al istmo, que las importa desde ese país.
Estados Unidos registró, en julio anterior, el nivel de desempleo más alto en cuatro años (5,7%); solo entre los hispanoamericanos radicados allá llegó a 7,7%, según Cepal. Esto tiene efecto en las remesas, las que según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) disminuyeron por primera vez desde el 2001.
Por último, dijo Cepal, el dólar sigue debilitándose, impactando las monedas locales, y la pérdida de confianza de los estadounidenses en medio de una lucha electoral, podría reducir la inversión.
Luz de alerta
Para Costa Rica, se trata de una nueva luz de alerta, pues Centroamérica es su segundo socio comercial –absorbe un 14,5% de las exportaciones–.
Entre los empresarios ticos hay cautela, pero también preocupación. La industria alimentaria, por ejemplo, sostiene que si se sacan los “cinco productos estrella” que por volumen tienen fuerza en Estados Unidos (primer destino exportador del país), el peso del istmo se puede duplicar.
Mario Montero, de Cacia, dice que el efecto será similar al de un choque en carretera: “El dolor no es inmediato, vendrá después. Centroamérica se empobrece más rápido que nosotros, la inflación golpea al consumidor y con ello a nuestras exportaciones en esos mercados”, concluyó.
Curvas peligrosas
Al hecho de que el crecimiento de la región circulará ahora por el carril para tránsito lento, mientras que la inflación avanzará más rápido, hay que sumar una importante fuga en el motor de la economía del istmo.
Se trata del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (8,3% en 2008, y 7,7% en 2009, como promedio regional), pues aunque por un lado crece el volumen exportado y por el otro las remesas, los términos de intercambio son los más deteriorados de América Latina (14%).
También, el menor crecimiento tendrá que ver con la desaceleración del gasto interno producto del efecto del menor ingreso por concepto de exportaciones, con el menor ritmo del crédito bancario, con los ajustes al alza en las tasas de interés y con la depreciación de las monedas.
Además y aunque no es necesariamente un signo de inestabilidad, las elecciones en tres países durante el 2009 genera incertidumbre (Panamá, El Salvador y Honduras, además de las presidenciales en EE. UU).
Por ello, la cautela se impone cuando los gobiernos dirijan el volante de sus decisiones, sobre todo fiscales y tributarias. Los conductores empresariales, por su parte, deberán tener especial cuidado al hacer cambios de marcha en materia de la eficiencia de sus negocios.
¿Y los consumidores? Actuar con moderación para evitar que el elevado costo de la vida les pase una multa.

