Estilos de Vida # 683
José Yuraszeck En el tonel del negocio y la política
Hoy empresario del vino; ayer artífice del modelo chileno de apertura

frank guevara /para ef
Viña Undurraga de Chile
No es un empresario común. No lo es porque pese a tener dos años en la industria del vino chileno está imponiendo pautas muy novedosas y porque además tiene un pasado muy particular.
Aunque hoy le dedica tiempo completo al negocio de la uva, hace un par de décadas fue protagonista de la generación que administró la economía de la dictadura chilena, llegó a ser el segundo hombre en el Ministerio de Planificación en su país, el “semillero” donde se gestó la implantación del denominado “modelo chileno” y donde se ideó y ejecutó la privatización de los llamados sectores estratégicos.
Luego de una trayectoria, no exenta de controversias pero también de logros empresariales en rubros como la electricidad, el transporte y la sal, José Yuraszeck es desde hace dos años gerente general de una de las bodegas de vinos más antiguas de Chile (Viña Undurraga fundada en 1885) y uno de los más agresivos empresarios vitivinícolas del momento.
Aunque vino a hablar de vino, me resultó imposible soslayar su experiencia liderando la tan comentada y también criticada apertura económica chilena, a veces usada como ejemplo en Costa Rica. Por eso la conversación, tal cual una cata alterna cepas, tuvo variedad de temas.
Yuraszeck visitó San José para presentar la línea Aliwen, de Undurraga, un blanco y dos tintos fruto de un acertado ensamblaje de cepas.
¿La apuesta del vino es hoy por la calidad más que cantidad?
Antes se consumía lo que las viñas producían, en cambio hoy el consumidor es cada vez más exigente. Sabe más, estudia sobre vino, sobre las cepas, de qué país provienen, de qué valle, de qué terroir . Por eso en Undurraga tenemos un proyecto muy interesante que denominamos TH ( terroir hunter ) o cazadores de terroir , que consiste en explorar pequeños valles y dentro de esos algunos subvalles y dentro de esos solo algunas laderas, es decir, estamos buscando originalidad a partir de especificidad.
¿Será tan sofisticado el mercado para disfrutar de eso?
De lo que conozco, Costa Rica es todavía un mercado pequeño, sin embargo, entiendo que en los últimos años empieza a haber mayor sofisticación. Hay tiendas, se lee de vinos, aumentó el consumo y la variedad de oferta.
“Y eso creo tiene tres razones. Primero, el reconocimiento de los beneficios para la salud, luego el hecho que es una bebida menos alcoholizada que otras y al ser un perfecto compañero de la comida, se bebe más. Por último, la industria del vino se ha esforzado a nivel global por ser un negocio innovador que siempre está entregando cosas nuevas”.
¿Undurraga está en esa línea?
Claro. Hemos arrancado una modernización, hemos plantado en valles “jugados”, es decir, aquellos cuya producción no es tan masiva o tan conocida.
“También hemos modernizado la infraestructura. Por ejemplo, tenemos una planta de embotellado de 10.000 botellas por hora, de la más alta tecnología. Hemos incorporado nuevos enólogos que se identifican con una línea de vinos y lo siguen desde la planta y hasta la botella. Tenemos control satelital de las viñas y así manejamos mejor los resultados”.
“Esta industria es distinta. En otros negocios, si visitas un país y a tus socios o clientes, generalmente cenas en un restaurante y te tratan muy bien. En el mundo del vino, tú cenas en la casa de tus clientes o socios y ahí siempre compartes una copa en la intimidad y te tratan mejor”.
¿Por qué se decidió por el negocio del vino?
Como en muchas ocasiones uno llega a ciertas cosas por casualidad aunque siempre pensé que más temprano que tarde terminaría trabajando en la tierra.
“Sin embargo, a diferencia de otros negocios aquí hay que tener paciencia, es un negocio de largo aliento. Empieza en la elección de la tierra, las cepas, luego hay que esperar que crezcan, se eligen, se vendimia, se vinifica la uva, se exporta y recién empieza la conquista del mundo, de los mercados. Y ahí es donde hemos apostado por la cercanía. En 26 meses de estar en el mundo del vino, he recorrido 48 de los 67 países donde exportamos”.
“Esta industria es distinta. En otros negocios, si visitas un país y a tus socios o clientes, generalmente cenas en un restaurante, y te tratan muy bien. En el mundo del vino, tú cenas en la casa de tus clientes o socios. Un buen ejemplo es la familia Carnevale, del Grupo Pampa, que además de ser excelentes representantes de Undurraga en Costa Rica, son amigos, son quienes me reciben y con quienes compartimos una copa de vino en la intimidad”.
José Yuraszeck es ameno, de palabra fácil y aunque es cuidadoso con lo que afirma, es directo. En Chile destacan, además de su gestión empresarial, un dinámico rol político. Es todavía cuestionado por quienes resienten que haya entregado empresas como las eléctricas a manos privadas o haya promovido y redactado la ley que privatizó la educación universitaria. Otros, en cambio, lo toman como ejemplo, como un empresario agresivo y audaz.
Le propuse cambiar de vino y hablar de su papel en el modelo de apertura que muchos países quieren imitar. “De política prefiero no opinar”, me dijo.
¿Participó de reformas que si bien pocos adversan, tuvieron un alto costo social y político?
Participé de la apertura del sector eléctrico chileno. Uno donde el Estado tenía una gran presencia, invertía dinero, pero que sin embargo era deficiente y lo perdía. Luego de 15 años, logramos desarrollarlo y logramos que en otros países también se desarrollara. Eso liberó al Estado de ese gasto y le permitió concentrarse en otras obligaciones.
“También participé de la apertura de la educación universitaria. Tiene 26 años, empezó en 1981. En esa época solo el 0,3 %de la población asistía a la Universidad, hoy es el 7%. Es decir, eso revela que Chile está invirtiendo en capital humano, algo que América Latina dejó de hacer”.
¿Pero la educación privada se hizo más cara?
La gente hace cualquier cosa por estudiar.
¿Eso pone en entredicho que la educación es un derecho?
Creo que el Estado tiene la obligación de pagar la educación a quien no pueda pagarla y no tiene por qué ofrecer la gratuidad a quienes sí pueden pagarla. Porque, de lo contrario, los recursos, que son finitos, se acaban.
¿Puede el Estado ser también un empresario. El caso del cobre en Chile es un buen ejemplo?
Sin mencionar ninguna industria o sector en particular creo que los países de América Latina tienen tantas necesidades sociales, de seguridad, de infraestructura, de igualdad de oportunidades, en educación o en salud que el sector privado puede hacerse cargo de esos negocios y dejar al Estado ocuparse de esos temas para de esa forma reducir la brecha de desigualdad.
¿Pero esa brecha se sigue ensanchando?
Probablemente la brecha no ha disminuido, pero el nivel de los sectores ha mejorado. La pobreza dura de antes, al menos en Chile, ha desaparecido. Mucha de esa gente antes no tenía acceso. A mí no me importa que haya muchos que eleven sus ingresos en la medida que quienes tienen menos tengan oportunidades.
¿Cree que todavía se debate el modelo? En Costa Rica por ejemplo un TLC se decidió con un referendo.
Las sociedades son conservadoras. El cambio cuesta. En Chile somos hoy una economía diversificada. Los cambios son dolorosos, no hay cambios sin costos, no hay progreso sin costos y cada país debe saber cuándo es su momento histórico para ello y saber si tiene el capital político para llevarlo adelante.
