En Portada # 685
La gran reforma del transporte nacional
Sector consume 78% del petróleo importado por Costa Rica en el 2008

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En vez de enfocarse en el retrovisor y aplicar tanto freno, la clase política costarricense debería afinar el motor de las decisiones y despejar la principal vía que conduce hacia el ahorro de energía: una reforma integral al sector transportes.
De lo contrario, la millonaria factura petrolera continuará acelerando su crecimiento.
Aunque se pudiera pensar lo contrario, un cambio de esta magnitud es visto con buenos ojos por la mayoría de los empresarios del transporte.
Se trata de una transformación vital debido a que buses, carros, motos, camiones de carga, grúas, el tren y tractores consumen el 78% de las compras de crudo; es decir, $2.230 millones del total de $2.860 millones que importará nuestro país en petróleo este año, según proyecciones de Recope. Esto es un 50% más que el año pasado.
La factura petrolera equivalió, en el 2007, al 15% del valor de nuestras exportaciones.
De ahí que es vital reducir la fuga de dólares por la principal manguera del consumo: los vehículos privados.
Estos automotores representan casi la mitad del consumo de derivados del petróleo, seguidos –en orden descendente– por los camiones de carga, el transporte público y el equipo especial (grúas y tractores, entre otros).
Luz verde empresarial
Costa Rica pasa por un buen momento para poner orden en esta vía, pues al menos un 85% de los empresarios de la carga y del servicio de buses del Área Metropolitana respaldan la implementación de un nuevo sistema en la manera de prestar sus servicios.
Esta reforma integral pasa por varios carriles: entre otros, reestructuración de las rutas y servicios de buses, modificación de rutas e inversión en infraestructura, y el impulso de servicios intermodales; es decir, abrirle un mayor espacio al tren en el esquema... Darle más línea.
Javier Reyna, presidente de la Cámara Nacional de Transportistas de Carga Pesada (Canatrac), que agrupa a la mayor parte de los camiones portacontenedores del país (85% de la carga), asegura que el tren lejos de perjudicar a su negocio, podría ser un complemento adecuado.
“No le temo al tren. La ampliación de sus servicios puede apoyar nuestro negocio en dos sentidos: abastecernos para que nosotros llevemos la carga a distintos destinos y traernos desde el Atlántico parte de los contenedores vacíos, lo que representa un costo altísimo”, señaló.
Sin embargo, no todos los transportistas comparten este criterio.
Hay tres actividades –que representan el restante 15% del negocio de carga– para las que el ferrocarril sería una competencia directa: trasiego de granos, acero y banano.
Gustavo Leandro, gerente de la compañía Terminales Costa Rica, señaló que desde que el tren se reactivó –aunque de manera parcial– un 70% del acero se transporta sobre rieles y durmientes.
El mercado del acero representa, en el país, 50.000 toneladas métricas por año, de las cuales los transportistas solo movilizan un 30% en la actualidad.
“No obstante, vemos con optimismo la incorporación del ferrocarril si puede dar pie a un megaproyecto como el Canal Seco, que requiere del transporte terrestre”, comentó Leandro.
La próxima parada
En el área de los buses, la responsabilidad por la factura petrolera es del 10%.
Estudios técnicos señalan que una mejora en la calidad de los servicios y el reordenamiento de las rutas podría reducir en un 22% el uso de vehículos particulares en el Área Metropolitana. Es decir, más gente guardaría el carro y viajaría en bus.
Al menos esa fue la experiencia en Quito, Ecuador, una de las ciudades que el Proyecto de Reordenamiento Urbano de la Gran Área Metropolitana (Prugam), estudió como modelo para impulsar un plan técnico de reordenamiento urbano en San José.
Este proyecto incluye la creación de ciclovías, zonas peatonales y reordenamiento de rutas de buses, entre otros.
Ricardo Sáenz, presidente del Consorcio Operativo Intersectorial, opina que los empresarios de autobuses han logrado un acuerdo sin precedentes al poner de acuerdo a 33 de las 40 firmas que operan rutas de buses en el Área Metropolitana.
El consorcio reúne el 89% de la flotilla de buses de San José y pretende operar en forma conjunta las rutas intersectoriales –plan técnico que pretende reordenar los trayectos en la capital y reducir el acceso de buses al centro del casco urbano–.
“En un primer momento eso implica pérdida de demanda para algunos empresarios, pero esto se vería compensado por la participación de todos en una nueva empresa hija del consorcio: Transporte Sectorial MPT. S.A., que distribuiría las ganancias entre los socios”, explicó Sáenz.
El arranque de las intersectoriales fue frenado recientemente por la Sala Constitucional, tras un recurso interpuesto por la firma herediana de autobuses Barrantes Araya.
Esta firma denunció errores en el procedimiento para adjudicar las rutas a un solo consorcio: MPT. S. A. –precisamente, las 33 empresas autobuseras que se unieron para el proyecto–.
Actualmente, la administración Arias impulsa un nuevo proceso para dar en concesión siete rutas intersectoriales en la capital.
Frenazo de 10 años
Karla González, jerarca del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), señaló que en los últimos 10 años Costa Rica cometió tres errores: cerrar el tren, dejar de invertir en carreteras y no restringir la importación de vehículos.
Para revertir ese proceso, González defiende que la estrategia actual del Gobierno pasa por ejecutar la ampliación y construcción de al menos siete carreteras, ampliar la restricción vehicular a las cabeceras de provincia a partir del 2009.
Además, construir vías especiales para bicicletas en Limón, Guanacaste Puntarenas y San José, e instalar más semáforos inteligentes.
Sin embargo, estos son apenas los primeros pasos de una ambiciosa tarea que sin duda tomará más años de los que le restan a la presente administración –20 meses–.
En todo caso, se trata de un reto para todos los políticos de nuestro país, esos que dada la magnitud de esta reforma deberían dejar de pisar tanto el pedal del freno y poner en quinta el motor de las decisiones.
Miguel Caravaguías, presidente del Incofer
Gustavo Leandro, gerente de Terinalews de Costa Rica