Entrevista # 685
“Vengo de un país que ejecutaba”
El 4,24% del PIB se desperdicia porque la Gran Área Metropolitana no funciona con orden y eficiencia

Jorge Arce /Para EF
Cuando al arquitecto Eduardo Brenes se le pregunta cuál es la clave para ordenar los servicios, las construcciones y el transportes en la Gran Área Metropolitana no piensa dos segundos para responder: capacidad de ejecución.
“Vengo de una Costa Rica que ejecutaba. A mis 24 años ya podía decir que había colaborado en la reubicación de un pueblo y la construcción del embalse Arenal. Y todo esto era obra pública y se hizo en cuatro años”, señala.
La pérdida de esta capacidad se debe –a su criterio– a que el país se quedó a medio camino en el cambio de modelo de desarrollo.
Para Brenes, los gobiernos decidieron que la inversión en infraestructura la iba a hacer el sector privado, pero no se le dio el suficiente respaldo legal, agilidad de trámites y celeridad en los procesos de concesión propios de este cambio de modelo.
“Además, tenemos en Costa Rica un deporte de contradecirnos en todo aunque estemos de acuerdo. Actualmente, en lo único en que podemos coincidir es en la Selección Nacional, aunque juegue mal”, sentencia.
Desde la dirección del Plan Regional Urbano de la Gran Área Metropolitana (Prugam), el arquitecto respondió a las consultas de EF.
Esta organización, respaldada por la Unión Europea, potencia la competitividad y calidad de vida en la región central de Costa Rica.
De acuerdo con estudios técnicos tienen que ver con la peatonización, la reorganización del transporte público y los planes para mejorar las construcciones en la capital, entre otros.
¿Por qué urge reordenar la GAM?
Porque las ineficiencias nos hacen perder el equivalente al 4,24% del PIB cada año. En 20 años eso es casi un PIB completo.
¿Qué se debe hacer para solucionar el problema?
La solución va por varias vías, desde mejorar el sistema de transporte público hasta aumentar zonas verdes y de peatonización en el centro, para que la ciudad vuelva a revitalizarse.
¿Cuál es la médula para resolver el caos del transporte?
Los automóviles. El problema no son los buses, que son como 3.000, sino los autos que rondan los 800.000.
¿Regular la importación o continuar con restricción vehícular?
Mejorar el servicio de transporte público para que la gente tenga una buena razón para dejar el carro en casa, pues podrá llegar en 20 minutos al trabajo y evitarse las presas. Es muy difícil que el tico deje de comprar carro.
¿Es posible reducir significativamente la factura petrolera en transportes?
Es un asunto de política pública, lo primero es contar con intersectoriales y vías exclusivas para buses, con sistemas de pago únicos (tipo tarjetas de débito), luego podría venir el cambio tecnológico: que el transporte no sea de hidrocarburos sino de electricidad. Posiblemente es más caro, pero el gobierno debería decidir si subsidia o no por una decisión de política energética.
¿Y cuáles son las prioridades de inversión para lograr estos cambios?
Primero, invertir en las carreteras del arco norte, para sacar los camiones de la capital, luego impulsar los planes reguladores que permitan crear estaciones estratégicas de carga y descarga. Una de las más importantes cerca del aeropuerto Juan Santamaría. Hay que actuar ya.

